Huevo poché sobre pan integral.

Huevo poché sobre pan integral. iStock

Ciencia

Los nutricionistas coinciden: el desayuno español perfecto no es una tostada con jamón, sino con huevo, aguacate o tomate

Los cereales comerciales pueden esconder un problema con las raciones recomendadas: muchos consumidores sirven cantidades superiores a las indicadas en el envase.

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J. Rodríguez
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El nutricionista Pablo Ojeda advierte que el desayuno tradicional español a base de bollería, zumos o tostadas con mermelada resulta deficiente y provoca hambre a las pocas horas.

Para lograr un desayuno equilibrado y saciante, se recomienda combinar tres elementos clave: proteínas de calidad, fibra y grasas saludables como aceite de oliva virgen extra o aguacate.

Entre las alternativas propuestas destacan las tostadas integrales con tomate y huevo, yogur natural con frutos secos, o incluso aprovechar sobras saludables como pollo de la cena.

El especialista recuerda que no es obligatorio desayunar si no se tiene apetito, afirmando que es preferible no comer nada antes que recurrir a opciones poco saludables.

El café con leche, las galletas y los cereales azucarados forman parte del desayuno habitual de muchas personas, pero esta combinación no siempre es la más adecuada nutricionalmente. El nutricionista Pablo Ojeda propone alternativas para empezar el día.

Durante una intervención en el programa de radio Las mañanas Kiss, el especialista advierte de que el desayuno tradicional español puede quedarse corto desde el punto de vista nutricional y provocar hambre pocas horas después.

"El desayuno típico español, nutricionalmente hablando, a veces puede resultar un poquito desastre", señala Ojeda, que pone como ejemplo las tostadas con mantequilla y mermelada, los zumos de naranja y los cereales comerciales.

Entre los productos que cuestiona se encuentran los cereales que se promocionan como saludables, incluidos los destinados a quienes buscan cuidar su alimentación. El nutricionista llama la atención sobre las cantidades indicadas en sus envases.

Según explica, muchos paquetes presentan información nutricional basada en raciones de apenas 30 gramos, una cantidad que considera poco representativa de lo que se consume habitualmente. "No conozco a nadie que cuando se eche los cereales estos azucarados [...] echen 30 gramos, se echan mínimo 100", comenta.

Mejores opciones

Esta diferencia importa porque, al aumentar la cantidad consumida, también se incrementan las calorías y los nutrientes ingeridos respecto a los valores calculados para la ración recomendada.

Además, Ojeda advierte de que un desayuno basado en estos alimentos puede proporcionar energía rápidamente, pero no siempre mantiene la saciedad durante mucho tiempo. "Al cabo de las dos horas tienes hambre", resume al describir lo que puede ocurrir después de desayunar.

Para mejorar la primera comida del día, el nutricionista propone combinar tres elementos fundamentales: una proteína de calidad, fibra y una fuente de grasa saludable. La combinación busca favorecer la saciedad y aportar variedad nutricional.

Entre las grasas que recomienda destaca el aceite de oliva virgen extra, un ingrediente habitual de la dieta mediterránea. También menciona el aguacate como alternativa para acompañar otros alimentos y completar un desayuno equilibrado.

Una de sus propuestas consiste en preparar una tostada integral con tomate y huevo, una combinación que reúne distintos grupos de alimentos. Frente a las tostadas con mantequilla y mermelada, esta opción incorpora proteínas y fibra.

También plantea otras posibilidades para quienes prefieren variar sus desayunos. Un yogur natural acompañado de frutos secos y fruta, o queso fresco con avena y frutos rojos, son algunas de las alternativas que menciona durante el programa.

Ojeda recuerda que no es necesario limitarse a los alimentos que tradicionalmente se asocian con el desayuno. Las sobras de una comida saludable pueden aprovecharse también a primera hora de la mañana.

Como ejemplo, propone acompañar una tostada con los filetes de pollo que hayan quedado de la cena anterior. De este modo, el desayuno puede adaptarse a los alimentos disponibles sin necesidad de preparar recetas específicas.

Por último, el nutricionista introduce un matiz importante: desayunar no tiene por qué ser obligatorio para todo el mundo. Si una persona no tiene hambre al levantarse, considera preferible no forzarse a comer que recurrir a opciones poco saludables.

"Es infinitamente mejor no desayunar a desayunar de manera mala", concluye. Su recomendación pasa, por tanto, por priorizar la calidad de los alimentos y adaptar el desayuno al apetito de cada persona, en lugar de seguir una rutina sin tener en cuenta sus necesidades.