Se pueden evitar los malos aguacates.
Los fruteros recomiendan: para evitar un aguacate negro por dentro no te fijes en el color verde, sino en el rabillo
Hay un pequeño detalle que permite esquivar los peores aguacates en las fruterías: y no todo es el color.
Más información: Raúl, frutero: "Para elegir los mejores mangos de la frutería, no te fijes en el color de la piel, sino en estas variedades".
Nunca es plato de buen gusto hacer la compra, llegar a casa y toparse con un aguacate negro por dentro. Los fruteros, por ese motivo, recomiendan no fiarse únicamente del color de la piel, sino también prestar atención al rabillo.
Este pequeño elemento actúa como un indicador natural y sumamente fiable del estado de maduración de la fruta. Al observar la zona donde se une al fruto, se puede obtener una lectura mucho más precisa de lo que ocurre en su interior, evitando sorpresas desagradables en casa.
El truco consiste en intentar retirar suavemente el rabillo con los dedos para observar el color del hueco que queda expuesto: si al quitarlo se aprecia un tono amarillo claro o verde brillante, el aguacate está en su punto óptimo de maduración y listo para consumir.
El mejor aguacate
Aunque no lo parezca, es un color clave porque indica que la pulpa mantiene su frescura, su textura cremosa y además también confirma que el aguacate en cuestión no ha comenzado ningún proceso de oxidación, por lo que está en perfectas condiciones y listo para ingerir.
Por el contrario, si el color que aparece debajo del rabillo es oscuro o tirando a marrón, es una señal clara de que el aguacate está pasado y negro por dentro. La presencia de ese tono revela que el oxígeno ha penetrado en el fruto o que la pieza ha sufrido daños por frío o sobremaduración, lo que inutiliza gran parte de su pulpa.
Si el rabillo se resiste y no se puede quitar con facilidad, significa que el aguacate todavía está demasiado verde. A priori parece sencillo escoger bien un aguacate, pero realmente los fruteros lo tienen claro: hay que fijarse en los pequeños detalles para encontrar el mejor y no quedarse con el que está "malo" por dentro.
De hecho, confiar solamente en el color exterior de la piel suele ser un error común, y eso es debido a que muchas variedades de aguacate cambian a tonos oscuros de forma natural sin que esto signifique que estén en mal estado. Además, la rugosidad de la piel puede camuflar zonas golpeadas -y eso sí que es difícil de encontrar o diferenciar-.
Con todo, lo mejor es centrar la atención en el rabillo: es el método más fácil, el más eficaz y el que desde luego recomiendan los entendidos en el tema para evitar perder un aguacate de la compra.