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Un perro. Kseniia Ivanova iStock

Ciencia

Adrián Conde, veterinario: "La ciencia dice que los collares estranguladores no sirven para educar a los perros"

El veterinario cuestiona que rechazar los castigos implique educar a los perros únicamente mediante premios y defiende la existencia de normas.

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J. Rodríguez
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El veterinario Adrián Conde denuncia en TikTok el uso de herramientas como collares de pinchos, estranguladores o de impulsos eléctricos para educar a los perros.

Asegura que la evidencia científica respalda que no se debe recurrir al maltrato ni a métodos punitivos para corregir problemas de comportamiento en los animales.

Critica la falsa idea de que rechazar los castigos implique educar solo a base de premios, señalando que se pueden establecer normas y límites sin recurrir al dolor.

Los métodos utilizados para educar a un perro generan debate entre quienes conviven con animales, especialmente cuando incluyen herramientas diseñadas para provocar molestias, presión o castigo durante su manejo cotidiano.

El veterinario Adrián Conde cuestiona precisamente esta forma de entender la educación canina y defiende que no debería recurrirse al maltrato para corregir determinadas conductas o solucionar problemas de comportamiento.

En un vídeo publicado en TikTok, el profesional señala que existe una situación que considera llamativa dentro del mundo de los animales de compañía, tanto en perros como, aunque en menor medida, en gatos.

Según explica, parece que quienes rechazan los métodos punitivos tienen que justificar constantemente su postura. "El único sitio donde tienes que estar constantemente justificando por qué no maltratas a tu animal", afirma Conde.

Entre las herramientas que rechaza menciona específicamente los collares de pinchos, los collares estranguladores y aquellos que funcionan mediante impulsos eléctricos, que sitúa dentro de los métodos de castigo empleados para manejar determinadas conductas.

Erradicar el maltrato

El veterinario sostiene que, cuando se plantea evitar estas herramientas, aparece con frecuencia el argumento de que la alternativa consistiría exclusivamente en ofrecer premios al animal, como si no existieran otras formas de establecer pautas.

"Oye, es que a lo mejor que tú pases de utilizar un castigo a solo dar premios, a lo mejor el problema es tuyo", plantea Conde durante su intervención, cuestionando esa interpretación de la educación respetuosa.

Su planteamiento parte de una distinción entre eliminar los castigos y convertir la convivencia con un perro en una relación basada únicamente en recompensas, algo que considera una simplificación del debate.

En este sentido, insiste en que rechazar el maltrato no significa necesariamente prescindir de las normas o de una estructura dentro de la convivencia familiar, dos cuestiones que también incorpora a su reflexión.

"Cuando decimos que eso no es lo correcto y que no se tiene que educar y acompañar a nuestros animales con el maltrato", señala el veterinario, antes de cuestionar la interpretación contraria.

Conde también sostiene que su rechazo a determinadas herramientas no responde únicamente a una opinión personal, sino que alude expresamente a la evidencia científica como respaldo de su postura sobre la educación canina.

"Y además que lo dice la ciencia", afirma, antes de criticar que la respuesta ante esta cuestión consista en plantear un supuesto extremo en el que todo se reduzca a ofrecer comida como recompensa.

El veterinario considera que entre castigar físicamente a un animal y limitarse a darle premios existe un espacio mucho más amplio para establecer normas y acompañar su comportamiento durante la convivencia.

Su intervención termina con una crítica a quienes, según plantea, llevan este debate hacia posiciones extremas y confunden la ausencia de castigo con la ausencia de límites o estructura familiar.