Un gato en el veterinario.

Un gato en el veterinario. Freepik

Ciencia

Los veterinarios coinciden: sacar al dueño del gato de la consulta no es lo mejor y puede empeorar su humor

Los gatos pueden vocalizar tres veces más cuando su dueño no está durante la exploración veterinaria.

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Un estudio revela que los gatos vocalizan hasta tres veces más cuando sus dueños salen de la consulta veterinaria durante la exploración física.

La presencia del cuidador actúa como un punto de referencia familiar que ayuda a reducir la respuesta aguda de estrés en la mascota.

Los propietarios afirman sentirse más cómodos al acompañar a sus felinos, lo que también previene que eviten futuras visitas a la clínica.

Los investigadores aconsejan no separar de forma rutinaria al gato de su dueño, salvo que la intervención o la seguridad lo requieran.

Llevar a un gato al veterinario ya supone sacarlo de su territorio, meterlo en un transportín, viajar y exponerlo a olores, personas y sonidos desconocidos. A esa sucesión de estímulos puede añadirse otro más: que su cuidador salga de la consulta durante la exploración. Una nueva investigación sugiere que separar al gato de su dueño de manera rutinaria no siempre es la mejor opción, porque algunos animales muestran más respuestas compatibles con estrés cuando la persona familiar desaparece.

El estudio, publicado en 2025 en Applied Animal Behaviour Science, comparó directamente qué ocurría cuando los gatos eran examinados con su cuidador dentro de la habitación y cuando este permanecía fuera. Participaron 33 gatos con propietario, y cada animal realizó dos visitas simuladas a una clínica veterinaria separadas por al menos dos semanas, lo que permitió comparar al mismo individuo en ambas situaciones.

Durante una visita, el dueño permanecía junto a su gato y podía hablarle y tocarlo de manera similar a como lo haría normalmente. En la otra, abandonaba la habitación antes de la exploración. Los investigadores registraron diferentes comportamientos relacionados con el estrés, como intentos de escapar, postura corporal, lamido de labios y vocalizaciones.

La diferencia más clara apareció precisamente en estas últimas. Cuando el propietario estaba ausente, los gatos vocalizaron más de tres veces más durante el periodo de adaptación previo al examen y aproximadamente tres veces más durante la propia exploración física. Los autores consideran que este aumento puede reflejar una respuesta negativa aguda ante la separación.

La presencia del dueño puede actuar como una referencia familiar

Los gatos no son necesariamente animales tan independientes de sus cuidadores como tradicionalmente se ha pensado. Investigaciones anteriores han demostrado que pueden formar vínculos de apego con las personas y modificar su comportamiento cuando estas desaparecen y regresan.

En un lugar desconocido como una clínica, la presencia de alguien familiar puede convertirse así en un elemento relativamente predecible dentro de un ambiente lleno de estímulos nuevos. Los autores del nuevo trabajo señalan que estudios previos ya habían encontrado más vocalizaciones, inactividad o alerta durante periodos de separación del propietario, incluso fuera del contexto veterinario.

Otro estudio anterior realizado en una clínica había observado además una frecuencia cardíaca menor cuando los gatos eran examinados en la consulta junto a su propietario que cuando eran llevados sin él a una zona de tratamiento. Sin embargo, aquel diseño no permitía saber si la diferencia se debía a la separación, al cambio de habitación o a ambas cosas. El experimento de 2025 intentó aislar precisamente el efecto de que el cuidador estuviera presente o ausente.

Los propios propietarios también percibieron una diferencia considerable. En los cuestionarios realizados por los investigadores, declararon sentirse significativamente más cómodos cuando permanecían presentes y consideraron que sus gatos también estaban más cómodos con ellos en la habitación. La mayoría prefería igualmente estar junto al animal durante procedimientos como extracciones de sangre u orina.

Esto encaja con las actuales recomendaciones de manejo felino, que buscan reducir al mínimo los estímulos negativos durante las consultas. Las guías veterinarias aconsejan permitir que el gato permanezca en una posición en la que se sienta seguro, evitar sujeciones innecesariamente intensas y realizar parte del examen dentro del transportín o sobre una manta familiar cuando sea posible.

El estrés durante estas visitas no es un problema menor. Estudios realizados con propietarios muestran que la mayoría de los gatos presenta alguna señal de tensión durante la consulta veterinaria y que esa experiencia puede influir incluso en la frecuencia con la que sus cuidadores deciden regresar. Una investigación alemana encontró que el 89,1% de los propietarios cuyos gatos mostraban estrés intentaba limitar las visitas al veterinario tanto como podía.

Sin embargo, el nuevo trabajo también obliga a evitar una conclusión demasiado categórica. La ausencia del propietario aumentó significativamente las vocalizaciones, pero no produjo diferencias estadísticamente significativas en la mayoría de los demás comportamientos o medidas fisiológicas analizadas. Es decir, no puede afirmarse que todos los gatos estén necesariamente mucho más estresados sin su dueño.

Además, vocalizar más no permite conocer con exactitud qué emoción está experimentando el animal. Los autores consideran probable que refleje una respuesta negativa porque los gatos suelen vocalizar más en situaciones relacionadas con miedo, estrés o restricción, pero reconocen que existen grandes diferencias individuales.

Tampoco todos los propietarios tienen necesariamente un efecto calmante. Una persona muy nerviosa, que sujeta continuamente al animal o impide el trabajo del veterinario podría aumentar la tensión en algunos casos. Y existen procedimientos que por seguridad, espacio o necesidades médicas deben realizarse en una zona separada.

La conclusión de los investigadores es, por tanto, más concreta: la separación del propietario debería evitarse cuando no sea necesaria y cuando sea posible realizar el procedimiento de forma segura con él presente.

Sacar al dueño de la consulta por costumbre no parece aportar una ventaja demostrada para el gato. Para muchos animales, justo después de un viaje estresante y rodeados de desconocidos, esa persona puede ser precisamente lo único familiar que queda dentro de la habitación.