No hay que obligar a los gatos a socializar.
La psicología dice que forzar a los gatos a socializar con desconocidos aumenta su conducta de aislamiento
Es mejor no forzar a los gatos a socializar con personas que no conocen: es una presión contraproducente.
Más información: Un veterinario lo tiene claro: "El sacrificio necesario para adoptar a un gato es estar dispuesto a dárselo todo".
Veterinarios y expertos en psicología felina han confirmado que forzar a los gatos a socializar con personas desconocidas es una práctica contraproducente que deteriora su bienestar emocional.
Contrario a la creencia popular de que la exposición obligada ayuda a superar la timidez, los especialistas señalan que este tipo de presión activa mecanismos de defensa en el animal, provocando un aumento significativo de sus conductas de aislamiento y desconfianza en su propia casa.
El origen de este comportamiento radica en la necesidad innata de control que tienen los gatos sobre su propio territorio. Cuando un gato es obligado a salir de su escondite o se le retiene para ser acariciado por un extraño, experimenta altos niveles de cortisol y una profunda sensación de indefensión.
Al verse privados de la posibilidad de escapar, estando encerrado en los brazos de un extraño o de su propio dueño para que otros lo toquen, los gatos acaban asociando las visitas con una experiencia traumática, lo que acaba provocando un miedo crónico y, por ende, haciendo que se escondan siempre cuando escuchan que viene un desconocido al hogar.
La clave para evitar esto, según los expertos, es no forzar nunca a los gatos a entrar en contacto con un desconocido si no lo ven claro. Es bueno aproximarlos o intentar introducir a las visitas a nuestras mascotas, pero nunca hay que conducir la situación a un escenario de incomodidad.
Es mejor dar a los gatos su espacio
Diversos estudios demuestran que los gatos muestran una mayor inclinación a interactuar con aquellas personas que inicialmente los ignoran y evitan el contacto visual directo, porque no perciben en ellas una actitud de amenaza.
La recomendación principal, en base a este motivo, es habilitar una "zona segura" que funcione como una especie de refugio para los gatos y prohibir, totalmente, que los invitados puedan acercarse a esa área, puesto que es el sitio de protección para las mascotas.
El limitar que las visitas toquen a los gatos, o llevar nosotros a los mismos de manera obligada ante las mismas, no solamente reduce el estrés, sino que también frena drásticamente el riesgo de agresividad por miedo.
Los expertos señalan que la socialización óptima debe realizarse de manera progresiva y voluntaria, utilizando el refuerzo positivo para que el animal asocie la presencia de extraños con estímulos agradables bajo sus propios términos. Siempre con cuidado y entendiendo también qué necesita cada mascota en cuestión.