Pronóstico de finales de agosto.

Pronóstico de finales de agosto. Meteored

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Mar Gómez, meteoróloga: España se encamina a un otoño más cálido de lo normal y con más lluvia en buena parte del país

España mira a un otoño extraño: más cálido de lo habitual, pero con señales de lluvias superiores a la media.

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Las claves

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Las previsiones meteorológicas anticipan un otoño más cálido de lo habitual en prácticamente toda España.

El nordeste peninsular, especialmente Cataluña y zonas próximas, registrará las anomalías térmicas más intensas.

Se espera un aumento de lluvias en el norte y el área mediterránea, aunque no necesariamente de manera regular.

La elevada temperatura del Mediterráneo podría favorecer tormentas intensas si se combinan con otros factores atmosféricos.

El verano todavía no ha terminado, pero los modelos meteorológicos ya permiten observar las primeras tendencias para los próximos meses. Y el escenario que dibujan para España combina dos elementos que no siempre aparecen juntos: temperaturas por encima de lo habitual y una mayor presencia de lluvias en buena parte del territorio.

Mar Gómez, doctora en Físicas y responsable del área de meteorología de eltiempo.es, ha analizado las primeras previsiones para septiembre, octubre y noviembre de 2026, los tres meses que forman el otoño meteorológico.

“Hay dos señales que destacan claramente: temperaturas por encima de lo normal y un escenario más húmedo en buena parte del territorio”, explica la meteoróloga en eltiempo.es. Los mapas muestran una anomalía cálida prácticamente generalizada, mientras que las precipitaciones presentan diferencias mayores dependiendo de la región.

La señal térmica es la más clara. El trimestre podría terminar siendo más cálido de lo habitual en prácticamente toda España, tomando como referencia las temperaturas normales para estas fechas.

El nordeste peninsular aparece especialmente destacado. Cataluña y territorios próximos presentan una de las anomalías cálidas más intensas, pero el centro, el norte, el este peninsular y Baleares también muestran temperaturas superiores a las habituales. En el sur la desviación sería algo menor, aunque seguiría siendo positiva. Canarias tampoco queda fuera de esta tendencia.

Eso podría traducirse en un comienzo del otoño en el que el ambiente veraniego tarde más en desaparecer. No significa, sin embargo, que septiembre y octubre vayan a encadenar continuamente jornadas de calor ni permite saber cuándo llegarán los primeros episodios realmente fríos.

Las predicciones estacionales no funcionan como un pronóstico meteorológico convencional. No indican qué temperatura hará un día determinado, sino si durante un periodo largo existe una probabilidad mayor de quedar por encima, cerca o por debajo de los valores climáticos habituales.

Más lluvia, pero no en toda España

La precipitación presenta una situación bastante más compleja. Según los escenarios analizados por Gómez, buena parte del norte y del área mediterránea podrían registrar un otoño más húmedo de lo normal.

Galicia presenta una señal favorable a cantidades superiores a la media. Algo parecido sucede en Cataluña y otras áreas próximas al Mediterráneo, mientras que en buena parte del interior la tendencia existe, pero aparece más debilitada. En el extremo sur peninsular y Canarias las previsiones se acercan más a los valores habituales.

La predicción disponible actualmente de AEMET para agosto, septiembre y octubre también apunta parcialmente en esa dirección. La agencia considera muy alta la probabilidad de temperaturas dentro del tercil cálido en toda España y observa una probabilidad elevada de precipitaciones dentro del tercil húmedo en prácticamente todo el territorio salvo el noroeste y Canarias.

AEMET relaciona parte de esa señal lluviosa con episodios convectivos puntuales, especialmente durante agosto y septiembre. Es una precisión importante: que un trimestre sea más húmedo no significa necesariamente que llueva de forma frecuente o regular.

Una sucesión de pocos episodios tormentosos muy intensos puede hacer que la precipitación acumulada termine por encima de la media aunque entre ellos existan largas semanas secas.

Hay además otro factor que los meteorólogos vigilan de cara al otoño: la temperatura del Mediterráneo. Después de un verano excepcionalmente cálido, el mar conserva una gran cantidad de energía y humedad disponible para la atmósfera.

Gómez recuerda que un Mediterráneo muy caliente puede aportar más vapor de agua a las capas bajas. Si posteriormente aparece aire frío en altura, una vaguada o una DANA y coinciden además vientos marítimos persistentes, esa humedad adicional puede contribuir a alimentar tormentas intensas.

Eso tampoco permite anunciar ahora una DANA concreta ni afirmar que habrá inundaciones. Para que se produzca un episodio extremo deben coincidir numerosos ingredientes atmosféricos y su evolución solo puede anticiparse con suficiente precisión cuando el fenómeno está mucho más cerca.

Por ahora, las previsiones hablan únicamente del contexto general. Y ese contexto deja una señal bastante definida para las temperaturas: España se encamina probablemente hacia otro otoño más cálido de lo normal.