Un auténtico viaje al pasado del 3 al 5 de julio de 2026.

Un auténtico viaje al pasado del 3 al 5 de julio de 2026. E.E.

Ciencia

La feria medieval ideal para visitar hasta el 30 de agosto: entre un pueblo del siglo IX y un paisaje con 40 volcanes

Besalú viaja a la Edad Media en el último fin de semana de agosto: mercado, micvé y volcanes cerca del casco histórico.

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Las claves

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Besalú Medieval 2026 se celebra del 28 al 30 de agosto, con mercados, talleres, combates y espectáculos en un auténtico escenario medieval.

El casco histórico de Besalú conserva monumentos como el puente medieval, el monasterio de Sant Pere, la Casa Cornellà y el baño ritual judío (micvé).

Parte de la programación incluye visitas guiadas por el antiguo barrio judío y recorridos teatralizados, la mayoría de actividades son gratuitas.

Besalú está en La Garrotxa, zona famosa por el Parque Natural de la Zona Volcánica, con 40 volcanes y paisajes únicos como la Fageda d'en Jordà.

No todas las ferias medievales necesitan demasiados decorados para conseguir que el visitante viaje varios siglos atrás. En Besalú basta atravesar su conocido puente de piedra y entrar en un casco histórico que todavía conserva buena parte de la estructura que convirtió a esta localidad de Girona en uno de los grandes centros medievales catalanes.

La oportunidad para hacerlo llega precisamente durante el último fin de semana de agosto. Besalú Medieval 2026 se celebrará los días 28, 29 y 30, cuando calles, plazas y monumentos volverán a llenarse de artesanos, caballeros, músicos, bufones y personajes históricos. Se trata de la XXXIX edición de una celebración que comenzó en 1987.

El viernes funcionará como presentación, mientras que el grueso de las actividades ocupará el sábado y el domingo. El programa incluye mercado medieval durante todo el día, talleres de antiguos oficios, combates, pasacalles, música, danza y las justas a caballo del Torneo del Conde Tallaferro. Por la noche también habrá espectáculos de fuego y luz.

Uno de los atractivos está precisamente en que la recreación se desarrolla sobre un escenario que realmente perteneció a aquella época. Las tierras de Besalú quedaron bajo el condado de Girona después de la conquista franca de finales del siglo VIII, pero alcanzaron autonomía propia durante la reorganización territorial impulsada por Guifré el Pilós a finales del siglo IX.

Alrededor del año 1000, el condado de Besalú ya figuraba entre los más importantes del territorio catalán. Su mercado aparece documentado en 1027 y la villa terminó convirtiéndose en un importante centro para comerciantes, campesinos y artesanos de buena parte de la zona.

De ese pasado todavía quedan suficientes huellas como para que la feria apenas necesite transformar el pueblo. El conjunto conserva el puente medieval, el monasterio de Sant Pere, la iglesia de Sant Vicenç, la Casa Cornellà, la antigua Curia Real y uno de sus elementos más singulares: el micvé, el baño ritual relacionado con la importante comunidad judía que vivió en Besalú durante la Edad Media.

La programación de este año aprovechará precisamente ese patrimonio. Habrá visitas guiadas por el antiguo barrio judío y la sinagoga, además de recorridos teatralizados dedicados al conde Bernat Tallaferro. La mayor parte de las actividades serán gratuitas salvo aquellas para las que se indique expresamente lo contrario.

Un paisaje formado por volcanes

La visita permite además convertir la feria en una escapada de naturaleza. Besalú pertenece a La Garrotxa, la misma comarca en la que se encuentra uno de los paisajes geológicos más peculiares de toda la Península: el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa.

La Generalitat lo considera el mejor exponente de paisaje volcánico de la Península Ibérica. Dentro del espacio existen 40 volcanes catalogados, además de más de 20 coladas de lava basáltica que han terminado condicionando tanto el relieve como los bosques de la zona.

No se trata de volcanes activos como los que pueden encontrarse actualmente en Canarias. La actividad volcánica de La Garrotxa se desarrolló durante un periodo que abarca aproximadamente desde hace 700.000 hasta 8.000 años, dejando conos, cráteres y extensas coladas que todavía pueden reconocerse en el terreno.

Entre los más conocidos están Croscat y Santa Margarida. El primero conserva un gran corte que permite observar sus diferentes materiales volcánicos, mientras el segundo presenta un amplio cráter ocupado actualmente por vegetación y una pequeña ermita.

El paisaje tampoco está formado únicamente por roca volcánica. Las condiciones creadas por el relieve, el suelo y el clima han favorecido encinares, robledales y hayedos, entre ellos la conocida Fageda d'en Jordà, asentada sobre una antigua colada de lava.

Besalú ofrece así dos argumentos bastante diferentes para una escapada de final de verano. Del 28 al 30 de agosto, su casco histórico recuperará caballeros, mercados, justas y antiguos oficios; a poca distancia, la misma comarca permite continuar el viaje por un territorio donde decenas de erupciones dejaron 40 volcanes y más de 20 coladas de lava.