Kike Urdiales, albañil y empresario en España

Kike Urdiales, albañil y empresario en España E.E.

Ciencia

Los albañiles avisan: "Las nuevas generaciones abandonan la obra al primer día porque no soportan el calor"

Las altas temperaturas del verano, sumado a la exigencia de este oficio, están provocando que muchos jóvenes no sean capaces de mantenerse en él.

Más información: Los albañiles coinciden: "Obras que antes podían durar seis o siete meses ahora se van a ocho o nueve"

P. G. Santos
Publicada
Las claves

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Los albañiles veteranos señalan que muchos jóvenes abandonan la obra el primer día debido al calor y la dureza física del trabajo.

El empresario Kike Urdiales denuncia que, aunque hay interés inicial, la mayoría de los aspirantes se marchan al enfrentar las exigencias reales del oficio.

El sector de la construcción enfrenta un grave problema de relevo generacional, agravado por las duras condiciones de trabajo, especialmente en verano.

La dificultad para captar y retener jóvenes amenaza la continuidad y el futuro de la mano de obra en la construcción.

La construcción sigue sin encontrar relevo generacional y los albañiles veteranos señalan un motivo que se repite cada verano: el calor. En muchas obras, explican, los jóvenes aguantan apenas un día antes de renunciar a un oficio que exige resistencia física y constancia.

Kike Urdiales, albañil y empresario dedicado a la construcción de piscinas, ha verbalizado ese malestar en un vídeo difundido en TikTok. Su queja resume una sensación extendida en el sector: llegan candidatos con ilusión, pero abandonan enseguida cuando comprueban que la obra no ofrece tregua.

"Vaya generación de blanditos que viene, que ponemos anuncios, vienen a trabajar aquí con toda la ilusión y nos dicen que la obra es muy dura", afirma Urdiales. Su mensaje, cargado de reproche, ha reabierto el debate sobre la cultura del esfuerzo en los oficios manuales y sobre la dificultad para captar jóvenes.

Según su testimonio, el problema no se limita a la falta de vocación, sino a la resistencia frente a unas condiciones laborales que muchos consideran incompatibles con sus expectativas. En su visión, la obra exige asumir jornadas intensas, cargar peso y soportar temperaturas elevadas sin esperar concesiones.

Soportar la exigencia física

El propio empresario sostiene que, incluso ofreciendo salarios competitivos, el interés no siempre se traduce en permanencia. A su juicio, hay aspirantes que aceptan el empleo, pero se marchan en cuanto comprueban que la exigencia física es mayor de lo que imaginaban al responder al anuncio.

Uno de los ejemplos que utiliza para reforzar su argumento es el de Sergio, trabajador de obra que salió adelante tras la crisis de 2008. Urdiales lo presenta como símbolo de perseverancia en un entorno laboral marcado por la dureza y por la necesidad de adaptarse a contratiempos constantes.

Sergio, desde la experiencia cotidiana, describe escenas habituales en la construcción: jóvenes que prueban suerte, soportan un día de calor extremo y desaparecen al siguiente. "Vienen y te duran un día, pero literal", explica, antes de relatar cómo la fatiga y el esfuerzo pesan desde la primera jornada.

El testimonio apunta también a un problema estructural: la obra envejece mientras la cantera se reduce. Entre jubilaciones, cansancio acumulado y escaso atractivo entre los más jóvenes, el sector teme quedarse sin mano de obra suficiente para sostener su actividad en los próximos años.

La queja de Urdiales va más allá de una anécdota puntual y conecta con una realidad conocida por empresas y trabajadores: el calor del verano, unido a la exigencia del oficio, actúa como filtro inmediato. Para muchos albañiles, esa es hoy la primera gran prueba que la nueva generación no supera.

El debate, en cualquier caso, trasciende una simple diferencia generacional. Conciliar la dureza inherente del trabajo en la construcción con unas condiciones seguras frente al calor aparece como uno de los grandes retos para garantizar el futuro de un sector imprescindible para la economía.