Imagen de archivo de un perro en la parte de atrás de un coche.

Imagen de archivo de un perro en la parte de atrás de un coche. E.E.

Ciencia

Ya entró en vigor: la Ley de Bienestar Animal impone multas de hasta 200.000 euros si dejas a tu mascota en el coche

Esta normativa considera que ningún animal puede permanecer en un vehículo estacionado cuando carezca de protección frente a la exposición solar.

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P. G. Santos
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Las claves

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La Ley de Bienestar Animal impone multas de hasta 200.000 euros por dejar mascotas en vehículos en condiciones peligrosas.

Las sanciones varían según el daño causado al animal: de 500 a 10.000 euros si no hay lesiones y hasta 200.000 euros si hay secuelas graves o muerte.

No existe un tiempo mínimo permitido para dejar a la mascota en el coche; lo importante es si las condiciones comprometen su bienestar.

La normativa exige vigilancia constante y condiciones adecuadas de climatización y ventilación para los animales en cualquier medio de transporte.

Dejar a una mascota dentro del coche puede salir muy caro, y no solo en términos morales. La Ley de Bienestar Animal castiga esta práctica con sanciones que oscilan entre los 500 y los 200.000 euros, según el daño causado al animal y las circunstancias del caso.

La norma prohíbe mantener a los animales de compañía dentro de vehículos cerrados cuando estén expuestos a condiciones térmicas o ambientales que puedan poner en peligro su vida. El verano multiplica el riesgo, porque el habitáculo puede alcanzar temperaturas extremas en pocos minutos.

En la práctica, la conducta puede considerarse una infracción leve si no se produce daño físico ni alteración psicológica apreciable. En ese escenario, la multa va de 500 a 10.000 euros. Pero si el animal sufre sufrimiento o secuelas, la sanción asciende a la categoría grave.

La horquilla cambia de forma notable cuando el abandono en el coche provoca lesiones serias o la muerte del animal. Entonces la infracción pasa a ser muy grave, con multas de entre 50.001 y 200.000 euros. La ley pretende así disuadir un comportamiento que puede terminar en un golpe de calor mortal.

Garantizar unas condiciones adecuadas

La advertencia cobra especial relevancia en pleno verano, cuando bastan unos minutos de exposición para que el interior del vehículo se convierta en una trampa térmica.

Las autoridades y las entidades de protección animal insisten en que abrir una ventanilla no basta para garantizar la seguridad del perro o del gato. Además de dejar al animal solo en el coche, la ley también sanciona otras conductas de abandono o desatención.

Entre ellas figura mantener a perros y gatos de forma habitual en lugares o espacios inadecuados, así como incumplir las obligaciones de vigilancia y cuidado que fija la normativa.

Uno de los aspectos que más sorprende es que la normativa no establece un tiempo mínimo permitido para dejar al perro o al gato dentro del automóvil. Lo determinante es si las condiciones ambientales comprometen su bienestar, aunque solo transcurran unos minutos.

Los expertos recuerdan que el interior de un coche puede alcanzar temperaturas extremas en muy poco tiempo, incluso cuando el vehículo permanece a la sombra o las ventanillas quedan ligeramente abiertas. Esa circunstancia multiplica el riesgo de sufrir un golpe de calor irreversible.

La reforma busca reforzar la protección de los animales de compañía mediante obligaciones más estrictas para sus responsables. El legislador entiende que el bienestar animal exige una vigilancia constante cuando las circunstancias ambientales pueden comprometer seriamente la salud del ejemplar.

Además de prohibir estas situaciones, la normativa insiste en que cualquier medio de transporte utilizado para animales debe garantizar unas condiciones adecuadas de climatización y ventilación.

La finalidad consiste en mantenerlos dentro de su rango de confort durante todo el desplazamiento.

Las altas temperaturas representan una amenaza especialmente importante para perros y gatos porque regulan peor el calor corporal que las personas. En espacios cerrados, el aumento térmico puede producir deshidratación, insuficiencia orgánica y, finalmente, la muerte en escaso tiempo.

Aunque tradicionalmente algunos conductores dejaban a sus mascotas en el coche mientras realizaban una compra rápida, esa práctica ya no encuentra amparo legal cuando existe riesgo para el animal. La duración de la ausencia deja de ser el elemento decisivo.