Víctor Muñoz, durante un partido de fútbol esta temporada con Osasuna.

Víctor Muñoz, durante un partido de fútbol esta temporada con Osasuna. EFE

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El refugio medieval de Víctor Muñoz: solo 135 habitantes, una antigua fortaleza del siglo XII y rutas entre pinares

Boniches guarda las raíces familiares de Víctor Muñoz: una aldea conquense con castillete, barrancos y rutas junto al Cabriel.

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Las claves

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Víctor Muñoz, reciente fichaje del Liverpool y campeón con España, mantiene un fuerte vínculo con Boniches, el pueblo conquense de sus abuelos.

Boniches, con apenas 135 habitantes, destaca por su entorno natural de pinares, barrancos y formaciones rocosas, así como por los restos de una antigua fortaleza medieval.

El Ayuntamiento de Boniches prepara un homenaje a Muñoz colocando una placa con su nombre en la zona deportiva del pueblo.

La localidad cuenta con rutas de senderismo como el Rodenal de Boniches, que atraviesan paisajes geológicos y naturales de gran valor, y conserva oficios tradicionales ligados al entorno.

Víctor Muñoz ha pasado en pocos meses de ser una joven promesa a convertirse en internacional con España y fichaje del Liverpool, pero conserva un vínculo especialmente estrecho con Boniches, el pequeño pueblo conquense donde se encuentran las raíces de sus abuelos.

La localidad, situada en la Serranía Baja de Cuenca, apenas supera los 130 habitantes y aparece rodeada por pinares, barrancos y formaciones rocosas rojizas. Es un escenario completamente distinto al ruido que acompaña a un futbolista profesional durante la temporada.

SER Cuenca recogió este julio que el Ayuntamiento de Boniches prepara un homenaje al jugador tras su triunfo con la selección española. La concejala de Deportes, Sandra Palomares, explicó que el futbolista tiene raíces familiares en el municipio y pasa allí parte de sus vacaciones.

La misma información señalaba que el Consistorio colocará una placa con su nombre en la zona deportiva del pueblo, donde se encuentran el frontón, el campo de fútbol y otras instalaciones. Palomares incluso bromeaba con que muchos jóvenes de Boniches ya pueden presumir de haber jugado con un campeón del mundo.

El cerro de la Picota

Muñoz llegó a la selección absoluta en 2026 y debutó con gol ante Serbia, según recogió RTVE. Poco después, Osasuna anunció su traspaso al Liverpool por 40 millones de euros, tras una temporada en la que firmó siete goles y cinco asistencias.

Pero el Boniches al que regresa no necesita grandes cifras para entenderse. Su atractivo está en otra escala: calles serranas, casas adaptadas a la pendiente, montes de pino rodeno y una antigua fortaleza que todavía vigila el pueblo desde lo alto.

El elemento medieval más visible aparece sobre el cerro de la Picota, una elevación situada al norte del casco urbano. Allí permanecen los restos del castillo de Boniches, conocido también como castillo de la Picota o El Castillete.

La fortaleza se encuentra muy deteriorada. Fortificaciones de España señala que apenas quedan restos de una gran torre, mientras MonumentalNet la describe como casi desaparecida, con solo algunos vestigios conservados.

Por eso conviene ser prudente con la fecha. Algunas referencias populares hablan del “castillo de los moros” o de un posible origen árabe, pero las fuentes disponibles no permiten afirmar con seguridad que los restos actuales correspondan exactamente al siglo XII.

La fórmula más segura sería hablar de una antigua fortaleza medieval o de los restos del Castillete. El interés patrimonial está ahí, pero sin forzar una datación que no aparece claramente documentada en las fuentes consultadas.

Su ubicación permite entender por qué aquel cerro fue elegido. Desde la parte superior se controla el caserío, los caminos y los pasos naturales abiertos entre las montañas. La Picota recuerda que esta zona funcionó durante siglos como territorio de comunicación, vigilancia y frontera.

La subida a la fortaleza no es la única forma de acercarse al paisaje. Boniches cuenta con el sendero PR-CU 66, El Rodenal de Boniches, una ruta circular de unos 15,5 kilómetros que atraviesa algunos de los parajes más representativos del término municipal.

El recorrido permite acercarse al Pozo de las Mulas, al Troqueadero o Traqueiro, a las formaciones de La Obradá, el Ceñajo del Arte y Las Cabezas, dos cerros catalogados como Lugar de Interés Geológico.

El nombre de la ruta procede precisamente del rodeno, la arenisca rojiza que domina buena parte del entorno. Senderos de Cuenca describe un paisaje marcado por montes de pinar, hoces, barrancos, elevaciones y pequeñas vegas junto a los cursos de agua.

Vestal Etnografía explica que estas areniscas tienen origen triásico y son responsables de la presencia de suelos silíceos y ácidos, donde prosperan especies como el pino rodeno, conocido científicamente como Pinus pinaster.

El río Cabriel añade otra capa al paisaje. En torno a sus riberas aparecen pozas, saltos, antiguos molinos y recuerdos de oficios ligados al agua, la madera, la resina, la ganadería o el carboneo, actividades que durante generaciones sostuvieron la vida local.

Boniches no ofrece un casco monumental repleto de palacios restaurados. Su fuerza está en una imagen más discreta: una iglesia parroquial, arquitectura serrana, pinares, rocas rojas y una fortaleza incompleta que sigue marcando la silueta del pueblo.

Para Víctor Muñoz, ese rincón tiene además un valor familiar. La placa que prepara el Ayuntamiento no solo reconoce a un futbolista internacional, sino también a alguien que conserva una relación afectiva con un municipio pequeño y orgulloso de verlo crecer.