Marruecos contra la sequía.
Marruecos da una lección a España: levanta la mayor desaladora de África y prepara una revolución hídrica
Marruecos persiste en su lucha contra la sequía e idea nuevas estrategias para poner fin a uno de sus mayores problemas históricos.
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Marruecos sigue en su lucha contra la sequía y persiste en un ambicioso plan de transformación hídrica para combatir la peor crisis de agua de su historia reciente, centrando sus esfuerzos en la desalinización masiva y la modernización agrícola.
El eje central de esta táctica es la construcción de la planta desaladora de Casablanca, proyectada como la más grande del continente africano. Esta infraestructura tendrá la capacidad de producir 300 millones de metros cúbicos de agua al año para abastecer a millones de ciudadanos y zonas agrícolas, marcando un hito tecnológico en la región del Magreb.
La megafactoría destaca además por su sostenibilidad, ya que se convertirá en la planta desaladora más grande del mundo alimentada en su totalidad por energías renovables, utilizando la electricidad generada por un parque eólico exclusivo.
El proyecto se desarrolla bajo un modelo de cooperación internacional y la construcción cuenta con el respaldo de financiación pública: el Gobierno marroquí quiere revolucionar el sector hídrico convirtiéndose en un referente en todo el planeta, y desde luego apunta a poder hacerlo.
La frenada para la sequía
El plan gubernamental, sin embargo, va incluso más allá del suministro de agua, puesto que busca asegurar la soberanía alimentaria mediante una profunda reestructuración del sector agrario, que actualmente consume la mayor parte de los recursos hídricos del país.
La estrategia contempla la implantación acelerada del riego por goteo de alta eficiencia con el objetivo de alcanzar un millón de hectáreas cubiertas en el año 2030. Del mismo modo, la entrada en funcionamiento de plantas satélite en zonas áridas ha permitido transformar superficies desérticas del Sáhara en áreas de regadío productivas destinadas a la exportación de hortalizas.
Esta iniciativa forma parte del Programa Nacional de Abastecimiento de Agua Potable e Irrigación, una hoja de ruta con la que Marruecos aspira a que el 60% de su agua potable provenga directamente de la desalinización al final de esta década.
Para conseguirlo, nuestro país vecino prevé ampliar su red actual de 17 plantas operativas hasta rozar la treintena de instalaciones activas en los próximos años. El despliegue se complementa con la construcción de las ya conocidas y muy populares autopistas de agua para trasvasar recursos excedentes entre cuencas fluviales.
Además, también hay planes estrictos de reutilización de aguas residuales, así que Marruecos tiene cubiertas todas las ramas y posibilidades para frenar esta sequía histórica que asola al país desde hace ya más de media década de manera consecutiva.