Alcalá de los Gazules.
El refugio medieval donde desconecta Alejandro Sanz: 168.000 hectáreas de parque natural y rutas de buitres
Alcalá de los Gazules no es solo el refugio sentimental de Alejandro Sanz: también abre la puerta a 173.000 hectáreas de bosque protegido.
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Alejandro Sanz nació en Madrid, pero una parte esencial de su memoria permanece en un pueblo blanco del interior de Cádiz. Alcalá de los Gazules fue el escenario de su infancia familiar y sigue siendo uno de sus refugios sentimentales.
La localidad era el pueblo natal de su madre, María Pizarro Medina, y allí el cantante vivió días clave de su infancia y adolescencia, rodeado de su familia materna, según recoge la información turística local.
El vínculo ha quedado resumido en una frase muy citada del propio artista: “Pobre de aquel pobrecito que no conozca Alcalá”. El verso forma parte del poema plasmado en la calle que lleva su nombre.
Alcalá de los Gazules no necesita, sin embargo, apoyarse solo en Alejandro Sanz. La villa fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1985 y conserva un casco blanco, empinado y monumental alrededor de la Plaza de San Jorge.
En la parte alta aparecen los restos del castillo y de las murallas musulmanas. Turismo de Andalucía señala que aún se conservan parte de la torre del homenaje y dos puertas: la Puerta de la Villa y la Puerta Nueva.
173.619,52 hectáreas
Ese origen defensivo marca el paseo. Calles estrechas, desniveles, miradores, casas encaladas, edificios religiosos y restos de muralla forman un conjunto que mira hacia el parque natural como si la piedra y el bosque fueran inseparables.
La gran percha natural está precisamente ahí. Alcalá se encuentra dentro del Parque Natural Los Alcornocales, uno de los espacios protegidos más extensos de Andalucía, repartido entre Cádiz y Málaga.
La Junta de Andalucía fija su superficie en 173.619,52 hectáreas y lo describe como el mayor alcornocal de la península ibérica en excelente estado de conservación. Esa cifra convierte el entorno en mucho más que un fondo verde.
Los Alcornocales sorprende porque no se comporta como un paisaje seco cualquiera. La humedad atlántica queda atrapada en valles y gargantas, creando bosques cerrados donde el verano parece avanzar con más dificultad que en el entorno.
Entre alcornoques, quejigos, helechos, laureles y arroyos, el visitante descubre un sur distinto: más umbrío, más forestal y menos tópico. Es una naturaleza de sombra, corcho, niebla, senderos y barrancos escondidos.
De hehco, un estudio en Scientific Reports siguió con GPS a 106 buitres leonados adultos durante siete años y comprobó desplazamientos de hasta 800 kilómetros hacia las dehesas del suroeste ibérico.
Ese dato ayuda a entender la importancia del paisaje ganadero y forestal que rodea esta parte de Andalucía. No es solo un escenario bonito: forma parte de una red de alimentación clave para grandes carroñeras.
Desde Alcalá parten rutas hacia algunos de los senderos más conocidos del parque, como el Picacho, el Aljibe o gargantas próximas. Conviene revisar autorizaciones y cierres temporales, sobre todo en verano y en periodos de riesgo.
La visita puede acabar de nuevo en el casco urbano, entre plazas blancas, cocina serrana, productos del cerdo ibérico, quesos, caza, setas y recetas ligadas al monte. El paisaje también se entiende en la mesa.
El vínculo de Alejandro Sanz de hace aún más fuerte con Alejandro Sanz Experience, previsto en la Casa Diáñez, una vivienda noble del siglo XVII situada en la Plaza de San Jorge, en la zona alta de Alcalá.
La verdad es que Alcalá de los Gazules reúne memoria musical, murallas, castillo, calles blancas y uno de los grandes bosques protegidos del sur peninsular. Es el refugio sentimental de Alejandro Sanz, pero también una escapada con peso propio.