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El pueblo medieval en el que desconecta Kylie Minogue: murallas del siglo XIII, calas azules y costas protegidas

Tossa de Mar no es solo una postal de la Costa Brava: sus murallas medievales han atraído a estrellas del cine y del pop.

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Las claves

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Tossa de Mar destaca por sus murallas medievales del siglo XIII y su casco antiguo entre playa y acantilado.

La cantante Kylie Minogue se refugió en el pueblo durante su relación con el modelo local Andrés Velencoso.

La Vila Vella, declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1931, es el único recinto medieval fortificado en el litoral catalán.

El entorno natural de Tossa incluye calas protegidas y el Massís de Cadiretes, combinando paisaje costero y montañoso.

Tossa de Mar tiene una de las imágenes más reconocibles de la Costa Brava: murallas medievales sobre la roca, torres redondas frente al Mediterráneo y un casco antiguo que parece suspendido entre la playa y el acantilado.

El municipio gerundense conserva también una pequeña historia del cotilleo inernacional. Kylie Minogue quedó vinculada a Tossa durante su relación con Andrés Velencoso, modelo nacido en la localidad, que siempre ha ejercido como embajador sentimental del pueblo. De hecho, durante esta época se convirtió en su refugio.

La propia Tossa ya había atraído a nombres internacionales como Ava Gardner, ligada al rodaje de Pandora y el holandés errante, una película que reforzó su fama turística.-

El verdadero emblema local es la Vila Vella, declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional en 1931. Visit Tossa la presenta como el único ejemplo de población medieval fortificada que todavía se conserva en el litoral catalán.

El recinto fue construido a comienzos del siglo XIII para proteger a la población de ataques piratas. Hoy conserva casi todo su perímetro original, con muros almenados, siete torres y una silueta que domina la bahía.

Una cala protegida

Caminar por la Vila Vella cambia el ritmo de la escapada. La subida enlaza calles empedradas, casas de piedra, restos de la antigua iglesia de Sant Vicenç, miradores y el faro levantado sobre el antiguo castillo.

La fuerza de Tossa está en esa mezcla poco habitual. No es un pueblo medieval tierra adentro ni una simple localidad de playa, sino una villa fortificada donde la muralla cae casi directamente sobre el Mediterráneo.

La Platja Gran queda a un lado del recinto y Es Codolar al otro. Esta pequeña cala, protegida bajo la muralla, resume el encanto del destino: pasar de una torre medieval al agua en muy pocos minutos.

El litoral completa la postal con calas como Pola, Bona, Giverola, Llevadó o Morisca. Son pequeñas entradas de agua entre rocas, pinos y caminos de ronda que explican por qué Tossa sigue funcionando como refugio mediterráneo.

Por su parte, el Massís de Cadiretes es un espacio de interés natural que se extiende por buena parte del término de Tossa. Combina montañas, bosques mediterráneos, acantilados, fauna y rutas hacia la costa.

Ese entorno evita que las calas parezcan decorados aislados. En Tossa, el mar forma parte de un paisaje protegido donde la vegetación baja hasta los acantilados y los senderos conectan interior, roca y Mediterráneo.

El verano es su temporada más intensa, pero también la más exigente. Conviene recorrer la Vila Vella temprano, subir al faro antes del calor fuerte y dejar las calas para las horas de luz más suave.