Un ave en un embalse.

Un ave en un embalse. Freepik

Ciencia

Carolina García, investigadora: “Las aves dependen de una lámina de agua permanente en los embalses”

El Hondo demuestra que un embalse también puede ser refugio de biodiversidad: agua estable, regadío y aves amenazadas en Alicante.

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Las claves

Las claves

Las aves acuáticas dependen de la presencia permanente de agua en los embalses para refugio, alimentación y reproducción.

El Hondo, en Alicante, combina funciones agrícolas y de conservación, siendo refugio para especies amenazadas como la cerceta pardilla.

Acciones coordinadas han permitido aumentar la población de cerceta pardilla, pero la estabilidad y calidad del agua siguen siendo clave para el éxito.

La sobrepoblación de especies invasoras como la carpa común amenaza la biodiversidad al degradar el ecosistema acuático y reducir los recursos para las aves.

En un país donde muchos humedales se secan o dependen de lluvias cada vez más irregulares, una lámina de agua permanente puede marcar la diferencia. Para las aves acuáticas, el agua no es paisaje: es refugio, alimento y reproducción.

La idea la resume Carolina García, bióloga de Riegos de Levante y miembro del comité asesor del proyecto LIFE Cerceta Pardilla. Su trabajo está ligado a El Hondo, en Alicante, uno de los humedales clave del sureste peninsular.

El Hondo no funciona como una laguna natural intacta, sino como un humedal profundamente unido al regadío. Sus embalses, canales, acequias y azarbes han creado un mosaico donde conviven agricultura, agua almacenada y biodiversidad amenazada.

García subraya un punto esencial: la presencia permanente de una lámina de agua. El Hondo está formado en gran parte por dos grandes embalses reguladores, Levante y Poniente, que suman unas 1.100 hectáreas.

Esa continuidad permite que las aves encuentren agua durante la migración, la invernada o la reproducción. En un país que ha perdido buena parte de sus humedales, mantener superficies inundadas estables se convierte en una herramienta de conservación.

Pueden dejar sin refugio o alimento

SEO/BirdLife describe El Hondo-Carrizales de Elche como una IBA de 2.387 hectáreas, formada por embalses de riego construidos sobre un antiguo marjal, canales, acequias perimetrales y pequeñas lagunas salobres y dulces.

La doble función es la clave del lugar. El Hondo no puede entenderse solo como espacio natural ni solo como infraestructura agrícola. Es ambas cosas: reserva de agua para el campo y refugio para aves amenazadas.

Entre esas especies destaca la cerceta pardilla, considerada una de las anátidas más amenazadas de Europa. El proyecto LIFE ha impulsado cría en cautividad, sueltas, restauración de hábitats y seguimiento para recuperar sus poblaciones.

Los resultados recientes dan algo de margen al optimismo. MITECO confirmó que en 2025 la especie alcanzó 172 hembras reproductoras y 1.427 pollos, dentro de una tendencia ascendente ligada a acciones coordinadas de conservación.

Pero soltar aves no basta si el humedal no funciona. La calidad, el movimiento y el nivel del agua son decisivos. No se trata siempre de tener más agua, sino de mantener la cantidad adecuada en el momento adecuado.

Los niveles demasiado altos pueden perjudicar ciertas zonas de cría. Los niveles demasiado bajos pueden dejar sin refugio o alimento. Y los cambios bruscos durante la reproducción pueden arruinar puestas de especies muy sensibles.

La estabilidad del agua sostiene todo el ecosistema. Favorece vegetación sumergida, invertebrados acuáticos, zonas de alimentación y áreas de refugio. Cuando esa base se degrada, las aves pierden mucho más que una simple superficie inundada.

La carpa común muestra bien esa fragilidad. AHSA ha alertado en 2026 del deterioro ecológico en los embalses de Poniente y Levante por sobrepoblación de esta especie invasora, que enturbia el agua y reduce biodiversidad.

La cadena es sencilla: más turbidez significa menos vegetación acuática; menos vegetación implica menos refugio; menos invertebrados supone menos alimento. Al final, especies como la cerceta pardilla, la malvasía o el fumarel pagan el coste.

Por eso El Hondo ofrece una lección ambiental muy clara. Un embalse puede ser infraestructura agrícola, pero también refugio de biodiversidad. En el Mediterráneo, gestionar cada centímetro de lámina de agua puede decidir el futuro de miles de aves.