El calentamiento global no frena.
Samantha Burgess, climatóloga: "Europa se calienta 0,5 ºC por década y es la zona cero del impacto ártico"
El calentamiento global no frena y Europa se está viendo cada vez más afectada por las incesantes olas de calor que azotan cada vez más al continente.
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El continente europeo se está calentando al doble de velocidad que la media mundial, registrando un incremento de temperatura de aproximadamente 0,56 ºC por década desde mediados de los años noventa.
Según los últimos informes del Servicio de Cambio Climático de Copernicus y la Organización Meteorológica Mundial, esta tendencia sitúa a la región a la vanguardia de la crisis climática global.
Samantha Burgess, climatóloga y directora estratégica de Copernicus, advierte que esta aceleración transforma al territorio en la zona cero del impacto climático: "El calentamiento en Europa es de 0,5 ºC por década y el continente se convierte en la zona cero del impacto ártico".
La proximidad geográfica con el Ártico es uno de los factores determinantes detrás de este fenómeno. El extremo norte del planeta sufre lo que los científicos denominan una amplificación ártica, un proceso por el cual las regiones polares se calientan mucho más rápido que el resto del globo.
En las zonas septentrionales de Europa, el aumento térmico se dispara hasta los 0,75 ºC por década, arrastrando las dinámicas meteorológicas de todo el continente hacia extremos nunca antes registrados.
Subida de temperaturas
Este calentamiento acelerado genera un peligroso efecto de retroalimentación debido a la pérdida de hielo y nieve en las regiones del norte. Al derretirse la cubierta blanca que normalmente actúa como un espejo reflejando la radiación solar hacia el espacio, quedan expuestas superficies terrestres y marinas mucho más oscuras.
Estos suelos y aguas absorben el calor solar en lugar de repelerlo, lo que intensifica el aumento de las temperaturas ambientales en un ciclo continuo difícil de frenar, provocando con ello que la situación acabe descontrolándose.
Las consecuencias de esta transformación ya se traducen en un aumento drástico de fenómenos meteorológicos severos en toda la geografía europea.
Las olas de calor extremo son cada vez más frecuentes e intensas, los glaciares alpinos sufren pérdidas de masa históricas y los ecosistemas marinos, especialmente en el Mediterráneo, se enfrentan a anomalías térmicas prolongadas.
Los expertos insisten en que estos datos demuestran la urgencia de implementar políticas de adaptación drásticas ya que los planes actuales se diseñaron para un escenario de cambio climático mucho más lento.
Aunque Europa sea ahora mismo el continente que preocupa, el resto de territorios del mundo se encuentran en una situación similar, y es que el alzamiento de las temperaturas afecta a todos y, por tanto, las medidas de reestructuración se están aplicando en todas partes.