El aislamiento es el refugio de los gatos.
Hannah Hart, veterinaria: "Si los gatos se sienten ansiosos o vulnerables, esconderse los hace sentirse más seguros"
El instinto de supervivencia de los gatos domésticos sigue gobernando gran parte de sus conductas cotidianas en los hogares de todo el mundo.
Más información: Los veterinarios están de acuerdo: los gatos que amasan las mantas lo hacen por seguridad y recuperan un tierno hábito.
Según explica Hannah Hart, veterinaria, cuando los gatos experimentan episodios de ansiedad, estrés o se sienten vulnerables ante su entorno, recurren al aislamiento físico como un mecanismo inmediato de defensa.
"Si los gatos se sienten ansiosos o vulnerables, pueden pasar más tiempo alejados de otros miembros del hogar. Esconderse los hace sentirse más seguros en esas situaciones", señala la profesional en unas declaraciones, según recogen también desde okdiario.
Para estos animales, encontrar un lugar oculto no es un simple capricho de conducta, sino una estrategia biológica indispensable que les permite recuperar el control y sentirse completamente a salvo de lo que perciben como amenazas.
Desde una perspectiva evolutiva, este comportamiento responde a la doble naturaleza del gato, que actúa tanto como depredador como de presa en el entorno salvaje. Al introducirse en espacios confinados, oscuros o elevados, los gatos logran reducir drásticamente los ángulos vulnerables por los que podrían ser atacados.
Este "confinamiento" voluntario funciona como una zona de descompresión emocional que les ayuda a procesar estímulos estresantes, tales como ruidos de tormentas, pirotecnia o la llegada de personas extrañas a la casa.
Los gatos y sus refugios
Los expertos en comportamiento animal enfatizan la importancia de respetar estos periodos de retirada y desaconsejan forzar a la mascota en cuestión a salir de su escondite si es que no quiere abandonarlo bajo ningún motivo.
Y es que sacar a un gato de su refugio, de manera obligada, solamente incrementa sus niveles de cortisol y puede desencadenar respuestas agresivas por miedo o fracturar la confianza de sus cuidadores.
La recomendación profesional es permitir que el animal complete su proceso de autorregulación y abandone el espacio por voluntad propia una vez que perciba que el peligro ha desaparecido. El animal mismo, en ese momento, tomará la decisión de volver a acercarse a sus tutores y al resto de la familia.
No obstante, la comunidad veterinaria advierte que existe una línea muy delgada entre el comportamiento adaptativo y un problema de salud grave. Si bien esconderse de forma temporal ante un susto es normal, el aislamiento prolongado, repentino o acompañado de apatía y pérdida de apetito puede ser síntoma también de algún dolor o enfermedad.
De modo que hay que vigilar de cerca el comportamiento de los gatos para asegurarse de qué les ocurre exactamente, siempre así para no poner en riesgo realmente su salud física. En caso de duda, siempre, hay que consultar con un profesional.