York, en Inglaterra.

York, en Inglaterra. CC

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El municipio perfecto para recorrer a pie una muralla medieval: 3,4 km y una de las defensas más largas de Europa

Inglaterra guarda una escapada entre romanos, vikingos y Edad Media: York combina murallas completas, puertas defensivas y calles históricas.

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Las claves

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York cuenta con 3,4 km de murallas medievales, las más largas y completas de Inglaterra, que rodean buena parte del casco antiguo.

El recorrido por la muralla se realiza sobre una pasarela elevada, permitiendo vistas únicas de la ciudad y acceso gratuito durante todo el año.

Las murallas integran monumentales puertas, conocidas como bars, y muestran la historia defensiva de York desde la época romana hasta la medieval.

El paseo permite descubrir otros hitos históricos como York Minster y The Shambles, y revela la superposición de épocas romana, vikinga y medieval en la ciudad.

York no necesita levantar decorados para parecer medieval. Esta ciudad del norte de Inglaterra conserva una de las rutas amuralladas más completas del país: 3,4 kilómetros de defensas históricas que todavía permiten rodear buena parte del casco antiguo caminando.

Las murallas de York miden 3,4 kilómetros, equivalentes a unas dos millas, y están consideradas las murallas medievales urbanas más largas de Inglaterra.

La visita funciona porque no se trata solo de mirar una fortificación desde la calle. En York, el recorrido se hace desde arriba, sobre una pasarela elevada que permite avanzar entre puertas medievales, torres, tramos de piedra y vistas directas hacia el corazón histórico de la ciudad.

El propio Ayuntamiento del lugar describe la ruta como un paseo circular elevado alrededor del centro, accesible a pie y gratuito durante todo el año. Esa facilidad convierte la muralla en una de las formas más directas de entrar en la historia urbana de la ciudad.

La cifra de 3,4 kilómetros no es solo un reclamo turístico. Esta ha sido una ciudad defendida desde época romana, aunque la mayor parte de la piedra que hoy se ve corresponde a la etapa medieval, sobre todo a los siglos XIII y XIV.

Un recorrido de más de dos horas

Ese pasado se nota en el trazado. Las murallas no son una línea perfecta ni un paseo uniforme, sino una sucesión de tramos que se adaptan al río, a antiguas puertas, a zonas donde hubo defensas naturales y a sectores que fueron modificándose durante siglos.

Las puertas son una de las grandes claves del recorrido. Conserva varios accesos monumentales conocidos como bars, entre ellos Bootham Bar, Monk Bar, Walmgate Bar y Micklegate Bar, estructuras que funcionaban como entradas controladas, puntos de vigilancia y símbolos de poder urbano.

Micklegate Bar fue durante siglos la entrada ceremonial de los monarcas a la ciudad. Monk Bar, por su parte, conserva una presencia defensiva muy marcada, con varias plantas y una imagen de fortaleza urbana que ayuda a imaginar cómo se protegía York en la Edad Media.

La ruta también permite entender que la muralla no era solo piedra vertical. Friends of York Walls recuerda que estas defensas se levantaron principalmente en el siglo XIII con caliza magnesiana y, de forma única en Inglaterra, sobre terraplenes de tierra.

Ese detalle es importante porque explica parte de su conservación y de su lectura actual. Caminar por York no es recorrer únicamente un muro, sino una infraestructura defensiva formada por piedra, rampas, puertas, fosos desaparecidos y barreras naturales.

La ciudad tiene además una superposición histórica muy poderosa. Fue romana, anglosajona, vikinga, normanda y medieval, y sus murallas condensan parte de esa continuidad. No todo lo visible pertenece a una misma época, pero el conjunto mantiene la forma de una ciudad protegida durante casi dos milenios.

El pasado vikingo aparece especialmente en el centro. El JORVIK Viking Centre se levanta sobre el lugar de excavaciones realizadas entre 1976 y 1981, donde los arqueólogos descubrieron casas, talleres y patios de la ciudad vikinga de Jorvik, de hace casi mil años.

Esa capa convierte la escapada en algo más que un paseo medieval. En pocos minutos se puede pasar de una puerta defensiva a una calle comercial, de una torre a restos vikingos y de una muralla a una catedral gótica que domina el perfil urbano.

York Minster es otro de los grandes hitos. La catedral actual se levanta sobre una historia religiosa que se remonta al siglo VII, y su presencia ayuda a entender por qué York fue durante siglos un centro político, espiritual y económico de primer orden en el norte de Inglaterra.

Desde algunos tramos de la muralla, las torres de la catedral aparecen entre tejados, árboles y chimeneas. Esa imagen resume muy bien su atractivo: una ciudad que se sigue leyendo por capas, sin que la vida actual haya borrado del todo su estructura antigua.

El paseo completo suele llevar alrededor de dos horas si se hace con calma, aunque es fácil alargarlo con paradas. La ruta baja en algunos puntos a nivel de calle, lo que permite combinar murallas, cafés, librerías, museos, iglesias y calles históricas sin perder el hilo.

Una de las zonas más conocidas es The Shambles, una calle estrecha de casas inclinadas y fachadas de entramado que conserva una de las imágenes más reconocibles de la York medieval. Su fama turística es enorme, pero sigue funcionando como una pieza clave del casco antiguo.