Imagen de una pareja feliz dando un paseo en bicicleta por el muelle de una ciudad.

Imagen de una pareja feliz dando un paseo en bicicleta por el muelle de una ciudad. iStock

Ciencia

Los psicólogos coinciden: las parejas de 50 años recurren más al sentido del humor en sus discusiones que las jóvenes

Aunque existen multitud de formas para encarar una discusión de pareja, la realidad es que se ha visto una clara brecha generacional para resolverlas.

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Las claves

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Un estudio de 13 años revela que las parejas de más de 50 años recurren al humor en las discusiones más que las jóvenes.

Las conductas negativas como la beligerancia y la ira disminuyen con la edad, mientras aumentan el humor y la validación emocional.

El humor en las discusiones de parejas maduras se interpreta como una muestra de afecto y complicidad, no como evasión del conflicto.

El estudio se realizó con 87 parejas heterosexuales de larga duración, por lo que sus conclusiones no pueden generalizarse a todos los tipos de pareja.

Discutir no siempre es sinónimo de perjuicio. De hecho, con los años, es habitual que una pareja mantenga desacuerdos, y precisamente el hecho de mantenerlos ayuda a mejorar la convivencia y potencia el aprendizaje tras resolver estos pequeños conflictos del día a día.

De hecho, esa es la idea de un estudio publicado en la revista Emotion, en el cual se siguió durante 13 años a matrimonios de larga duración y su forma de encarar las discusiones.

El comportamiento emocional de estas parejas cambiaba cuando se tocaban "temas conflictivos", pero a su vez nos dejaría una conclusión esperanzadora: con la edad, las conductas negativas tienden a disminuir, a la vez que las conductas positivas tienden a aumentar, incluyendo el uso del humor dentro de las discusiones.

Durante el estudio, se analizó y siguió a 87 parejas que participaron en tres oleadas de evaluación separadas por cinco o seis años.

Al inicio de la investigación, algunas de estas parejas rondaban los 40-50 años de edad y llevaban al menos 15 años de matrimonio, mientras que otras parejas eran mayores, rondando los 60-70 años, con al menos 35 años de matrimonio a sus espaldas.

En cada visita al laboratorio, los cónyuges mantenían una conversación no ensayada de 15 minutos sobre un aspecto real de desacuerdo en su matrimonio.

El humor, la clave

Durante el estudio, los investigadores no se limitaron a preguntar a las parejas cómo se sentían, sino que grabaron las conversaciones y codificaron, segundo a segundo, las expresiones emocionales mediante el sistema SPAFF, una herramienta que tiene en cuenta el contenido verbal, el tono de voz, las expresiones faciales, los gestos y el contexto.

En definitiva, una forma de tener en cuenta no solo lo que se dice, sino cómo se dice.

Según explican los investigadores, los resultados fueron claros: tanto en el caso de los maridos como en el de las esposas, las conductas emocionales negativas tendían a disminuir con la edad.

Se redujo especialmente la beligerancia, la actitud defensiva, el miedo o tensión y las quejas. En los hombres en particular también disminuyó la ira y el bloqueo emocional, mientras que en el caso de las mujeres disminuyó el desprecio.

De forma simultánea, aumentaron las conductas positivas, como el humor, el entusiasmo y la validación; esta última sería especialmente importante, dado que implicaría una escucha activa y una expresión de comprensión hacia la otra persona.

El uso del humor no implicaría hacer bromas para esquivar los problemas, sino que se interpretaría como una forma de afecto maduro dentro de una pareja ya experimentada: bromas con buena intención, comentarios ligeros, complicidad o pequeños gestos de distensión que reducirían la carga emocional del conflicto.

De hecho, los autores sugerirían que estos comportamientos pueden reflejar una transición desde formas más pasionales del amor hacia un amor más compañero, basado en la cercanía, la aceptación y la convivencia prolongada.

De hecho, estas conclusiones serían más llamativas si cabe si recordamos que contradicen una idea bastante popular: que envejecer en pareja daría lugar a un desgaste emocional.

Lejos de ser el caso, este estudio sugeriría que, con el paso del tiempo, si bien es cierto que los desacuerdos no desaparecen, la forma de gestionarlos sí cambia. Las parejas más veteranas tienden a discutir con menos hostilidad y con más recursos emocionales; el conflicto puede seguir, pero pierde parte de su aspereza.

Por último, cabe puntualizar que el estudio no sugiere que al llegar a la mediana edad una pareja se vuelva automáticamente más paciente y divertida. En este caso no hubo una comparativa con parejas jóvenes recién formadas, ni tampoco es posible generalizar estas conclusiones a cualquier pareja veterana.

Como limitaciones, las parejas participantes del estudio eran en su mayoría de raza blanca, con una buena posición socioeconómica, y en todos los casos se trataba de parejas heterosexuales de larga duración. No es posible generalizar estos resultados a parejas no casadas, parejas del mismo sexo o bien parejas de otros contextos sociales.