En marcha la construcción de 14 presas.
Marruecos marca las normas: soluciona la crisis de agua con la construcción de 14 grandes presas para almacenar lluvias masivas
Marruecos mantiene su lucha contra la sequía y ahora acelera la construcción de nuevos embalses para así garantizar el suministro de agua durante todo el año.
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El Ministerio de Equipamiento y Agua de Marruecos ha intensificado los trabajos de construcción de 14 grandes presas en todo el país, acelerando significativamente sus plazos de entrega para combatir la crisis de agua.
Esta medida responde a una estrategia nacional de urgencia para mitigar los efectos de la sequía que está azotando a la región desde hace varios años. El objetivo prioritario del Gobierno marroquí es que estas infraestructuras estén operativas a finales de año, elevando a 156 el número total de grandes embalses en el territorio.
La aceleración de las obras busca capturar de manera eficiente las lluvias masivas y torrenciales que suelen registrarse durante los meses de invierno. Tras experimentar periodos de precipitaciones excepcionales que aliviaron parcialmente las cuencas hidrográficas, las autoridades pretenden que estos nuevos proyectos tengan una doble finalidad.
Por un lado, se busca asegurar el abastecimiento de agua potable y el riego agrícola y, por otro, que estas presas actúen como barreras de contención y protección frente a inundaciones en las zonas más vulnerables del país.
Marruecos acelera su estrategia
La "ofensiva" de almacenamiento forma parte de un plan hidrológico mucho más ambicioso a largo plazo, el cual contempla la edificación de hasta 42 grandes presas hacia el año 2050.
El programa está respaldado por una inversión multimillonaria que busca transformar la gestión del agua en el país, adaptando sus capacidades técnicas y geográficas a los desafíos climáticos extremos que amenazan la estabilidad socioeconómica de la población.
Para complementar la red de embalses, Marruecos integra estas obras en un plan de choque integral que incluye la creación de megaplantas de desalinización alimentadas con energías renovables y el desarrollo, cómo no, de las famosas autopistas de agua para conectar cuencas excedentarias con las más deficitarias.
El país, con todo, lo que quiere es diversificar sus fuentes hídricas para que todo el territorio tenga acceso al agua de manera segura y cómoda. Aunque, eso sí, no es sencillo teniendo en cuenta las situaciones ambientales por las que atraviesa el territorio, con lluvias un tanto escasas y unas temperaturas realmente elevadas.
Con todo este despliegue de infraestructuras, Marruecos garantiza su seguridad hídrica interna para posicionarse, además, como un referente regional en la adaptación al cambio climático en el norte de África.
Es un plan ambicioso y que requiere de un enorme esfuerzo financiero, pero sin duda es determinante para el futuro del país y para toda la población.