Un viaje emocional a la infancia.

Un viaje emocional a la infancia. Istock

Ciencia

Los veterinarios están de acuerdo: los gatos que amasan las mantas lo hacen por seguridad y recuperan un tierno hábito

El acto de amasar mantas o superficies blandas es uno de los comportamientos más comunes y entrañables en los gatos domésticos y tiene un bonito significado.

Más información: Los veterinarios coinciden: los gatos que lamen a sus dueños demuestran cariño, pero sufren un estrés oculto.

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Las claves

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El amasado de mantas en gatos es un comportamiento instintivo que proviene de la etapa de lactancia, cuando estimulaban la producción de leche en su madre.

Este gesto en la vida adulta les proporciona seguridad y bienestar, activando memorias afectivas y liberando endorfinas que reducen el estrés.

Al amasar, los gatos también liberan feromonas desde sus patas, marcando objetos o personas como territorio seguro y mostrando confianza en su entorno.

Los veterinarios recomiendan no interrumpir este comportamiento, ya que es una muestra de afecto y salud emocional en los felinos.

Seguro que en más de una ocasión habréis visto a vuestro gato realizar una especie de amasamiento sobre mantas o en cualquier superficie blanda, y aunque parezca extraño lo cierto es que trata de un comportamiento muy habitual en felinos domésticos.

Lejos de ser una simple manía, los veterinarios coinciden en que este movimiento rítmico con las patas delanteras es un instinto profundamente arraigado desde su nacimiento. Los gatos repiten esta acción de forma natural a lo largo de toda su vida adulta.

El origen exacto de esta conducta se remonta a sus primeros días de vida durante el periodo de lactancia. Cuando son pequeños, los gatitos presionan el abdomen de su madre para estimular la producción de leche y asegurar su alimento.

Al reproducir este gesto sobre texturas suaves como cobijas o ropa, los gatos adultos activan una memoria afectiva que les ayuda a recrear los niveles de confort, relajación y absoluta seguridad que experimentaban junto a su madre.

Un viaje a la infancia

La ciencia veterinaria, más allá de achacar todo esto solamente a la nostalgia, explica que el amasado tiene funciones también fisiológicas y comunicativas cruciales. Al realizar este movimiento, el cerebro de los gatos libera endorfinas, unas hormonas que reducen el estrés y generan un estado de bienestar inmediato.

Además, las almohadillas de sus patas contienen glándulas odoríferas que liberan feromonas imperceptibles para los humanos, permitiendo al animal marcar el objeto o a su dueño como territorio seguro.

Para los dueños de las mascotas, presenciar este comportamiento acompañado de ronroneos es un indicador directo de que el animal goza de una excelente salud emocional y se siente plenamente confiado en su entorno.

Los expertos recomiendan no interrumpir nunca esta actividad, y en caso de que utilicen las uñas, sugieren colocar una manta gruesa como protección en lugar de reprenderlos, ya que se trata de una de las mayores demostraciones de afecto y paz que un gato puede expresar.

Comprender estas conductas, desde luego, transforma la manera en que las personas cohabitan con sus mascotas, fomentando una convivencia basada en la empatía y el respeto a la naturaleza de los gatos.

Al descifrar el lenguaje corporal de estos animales, es más sencillo comprender sus necesidades y hasta ver cómo se encuentran, puesto que movimientos como este, como decíamos, son gestos que permiten a los gatos expresar y mostrar sus emociones, más allá de realizar ese viaje a la infancia.