Marruecos redescubre su arquitectura ancestral frente al cambio climático.

Marruecos redescubre su arquitectura ancestral frente al cambio climático.

Ciencia

Marruecos cambia de estrategia: renuncia al aire acondicionado y frena las olas de calor con materiales ancestrales

Marruecos realiza un cambio clave para combatir las olas de calor constantes generadas por el incesante cambio climático, que azota con fuerza el norte de África.

Más información: Marruecos cambia de estrategia: impone restricciones extremas para controlar el 80% del uso del agua nacional.

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Las claves

Las claves

Marruecos está recuperando técnicas de construcción tradicionales como el adobe, el tapial y la cal para enfrentar las olas de calor sin depender del aire acondicionado.

Estos materiales ancestrales ofrecen aislamiento térmico natural, absorbiendo el calor durante el día y liberándolo por la noche, lo que mejora la habitabilidad frente a temperaturas extremas.

El diseño clásico de medinas y patios interiores permite la ventilación pasiva y reduce el consumo eléctrico, alineándose con los objetivos de sostenibilidad del país.

La restauración de kasbahs y la construcción de edificios sostenibles reactivan oficios tradicionales y promueven el desarrollo económico y la preservación cultural.

El recrudecimiento de las olas de calor en el norte de África está impulsando un cambio de paradigma en el sector de la construcción en Marruecos. Arquitectos, comunidades locales y proyectos ecoturísticos, especialmente en el sur, están rescatando técnicas constructivas tradicionales basadas en el uso de materiales locales como el adobe, el tapial y la cal.

Esta tendencia busca ofrecer una alternativa sostenible a los edificios modernos de hormigón, los cuales acumulan el calor y dependen críticamente de sistemas de refrigeración artificial para ser habitables.

La clave de este movimiento radica en la eficiencia térmica de los materiales tradicionales, que actúan como un aislante natural frente a las temperaturas extremas. Los muros gruesos de tierra compactada poseen una alta inercia térmica, lo que permite absorber el calor exterior durante el día y liberarlo gradualmente por la noche, cuando el ambiente es más fresco.

El diseño urbanístico clásico de las medinas y los tradicionales patios interiores de los riads funcionan como sistemas pasivos de ventilación, generando corrientes de aire fresco sin ningún consumo eléctrico, lo que puede llegar a ser mejor y más natural, incluso, que un aire acondicionado.

Lo clásico contra el cambio climático

La estrategia bioclimática de Marruecos se alinea con los compromisos internacionales del país en materia de sostenibilidad y eficiencia energética.

Nuestros vecinos se enfrentan al reto de expandir estas prácticas más allá de las zonas rurales y los hoteles boutique, integrando los conocimientos ancestrales en las normativas urbanísticas de las grandes metrópolis, donde el cemento sigue siendo el material predominante.

El resurgimiento de la arquitectura de tierra no solo representa una solución ecológica frente a la crisis climática, sino también una vía de desarrollo económico local y de preservación del patrimonio cultural.

La restauración de antiguas kasbahs y la construcción de nuevos edificios sostenibles están reactivando oficios tradicionales en declive. Este modelo demuestra que la adaptación al calentamiento global en regiones más vulnerables puede lograrse mirando al pasado y optimizando los recursos que ofrece el propio entorno.

Por supuesto, esto no anula en absoluto el uso de aire acondicionado para los ciudadanos que quieran utilizarlo, puesto que no se ha impuesto ninguna prohibición gubernamental, pero sí es un paso hacia esa sostenibilidad más libre que no esté atada a la energía y que sí tenga lazos estrechos con esa tradición milenaria, en este caso, de Marruecos, que sigue peleando constantemente contra la sequía y el extremo calor.