El psicólogo infantil Álvaro Bilbao.

El psicólogo infantil Álvaro Bilbao.

Ciencia

Álvaro Bilbao, psicólogo: "Eres un padre narcisista si le dices a tu hijo que a su edad hacías las cosas mejor que él"

Reconocer errores, pedir perdón y escuchar sin defensas son, según Álvaro Bilbao, señales de una crianza emocionalmente sana.

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J. Rodríguez
Publicada
Las claves

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El psicólogo Álvaro Bilbao alerta sobre actitudes narcisistas en la crianza, como comparar a los hijos con los padres en la infancia para minimizar sus logros.

Bilbao señala que los padres narcisistas anteponen sus propias necesidades emocionales y expectativas al bienestar de sus hijos, relegando sus sentimientos.

Estos padres suelen restar valor a los éxitos de sus hijos, mostrar falta de empatía y ejercer control mediante castigos emocionales o pérdida de afecto.

El experto diferencia entre narcisismo e inseguridad, destacando que la capacidad de reconocer errores y acompañar sin controlar es clave para un desarrollo sano.

La relación entre padres e hijos influye de forma decisiva en el desarrollo emocional de los menores. Sin embargo, algunas actitudes aparentemente normales pueden esconder dinámicas dañinas que afectan a la autoestima y al bienestar psicológico infantil.

El psicólogo Álvaro Bilbao ha reflexionado sobre la paternidad narcisista mediante un ejercicio de autocrítica ficticia. A través de una serie de declaraciones pronunciadas en primera persona, describe comportamientos que suelen estar presentes en padres que anteponen sus propias necesidades emocionales a las de sus hijos.

Uno de los ejemplos más llamativos es una frase que muchos menores escuchan en algún momento: "A tu edad yo lo hacía mejor". Según explica Bilbao, este tipo de comparación no busca motivar ni ayudar a crecer, sino reforzar la superioridad del adulto y minimizar los logros del niño.

En su descripción, el supuesto padre narcisista reconoce que no tuvo hijos para amarlos, sino para sentirse querido. Desde esa perspectiva, todo gira alrededor de sus emociones, necesidades y expectativas, mientras los sentimientos de los hijos quedan relegados a un segundo plano.

El psicólogo también señala que estos padres viven los errores o inseguridades de sus hijos como una amenaza personal. Si el menor se tropieza, fracasa o no se atreve a afrontar un reto, el adulto experimenta vergüenza porque interpreta esas situaciones como un reflejo de sí mismo.

La importancia del afecto

Otra característica habitual es la incapacidad para aceptar que otras personas destaquen. Incluso cuando los hijos hacen algo bien, el padre narcisista resta valor al logro, subraya defectos o recuerda constantemente que él era mejor cuando tenía la misma edad.

Bilbao añade que el deseo de control es otro rasgo frecuente. Cuando los hijos muestran desacuerdo, desafían una orden o siguen sus propios criterios, pueden encontrarse con castigos emocionales, pérdida de afecto o intentos de hacerles sentir culpables por actuar de forma independiente.

La falta de empatía también ocupa un lugar central en este patrón de comportamiento. Según explica, estas personas pueden herir emocionalmente a quienes les rodean sin valorar el impacto de sus palabras, centrándose únicamente en demostrar que tienen razón.

No obstante, el experto establece una diferencia importante entre el narcisismo y la inseguridad derivada de una infancia carente de afecto. Mientras una persona insegura puede reconocer sus errores y esforzarse por cambiar, el narcisista auténtico carece de esa voluntad de transformación.

Por ello, Bilbao concluye que la capacidad para admitir fallos, pedir perdón, escuchar sin ponerse a la defensiva y acompañar a los hijos sin controlarlos constituye la verdadera señal de crecimiento personal. El deseo sincero de cambiar marca la distancia entre quien repite heridas del pasado y quien está dispuesto a romper ese ciclo.