Un perro.

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Ciencia

Cristina Fajardo, psicóloga: "En mi peor momento de ansiedad, mis perros conseguían que saliera de casa a pasear"

Pasear con perros favorece encuentros sociales espontáneos y ayuda a combatir el aislamiento durante etapas emocionalmente difíciles.

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J. Rodríguez
Publicada
Las claves

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La psicóloga Cristina Fajardo relata cómo sus perros fueron clave para superar una etapa de ansiedad, ayudándola a mantener rutinas diarias.

Fajardo destaca que convivir con mascotas ayuda a crear hábitos, reducir el estrés y la ansiedad, y aporta bienestar emocional gracias al contacto y el afecto.

Interactuar con mascotas favorece la producción de serotonina y dopamina, y disminuye el cortisol, ayudando a mejorar el estado de ánimo.

Salir a pasear con perros facilita la socialización y rompe el aislamiento, aunque Fajardo subraya que las mascotas deben ser solo un complemento al tratamiento profesional.

Las mascotas pueden convertirse en un apoyo emocional de enorme valor en momentos difíciles. Así lo explica la psicóloga Cristina Fajardo, que recuerda cómo sus perros desempeñaron un papel fundamental cuando atravesó una etapa especialmente complicada marcada por la ansiedad.

Durante su participación en el podcast Caminamos juntos, la especialista relató que llegó a encontrarse tan afectada que algunos días no quería ni levantarse de la cama. Sin embargo, la responsabilidad de cuidar a sus animales le ayudó a mantener una estructura diaria.

Fajardo asegura que convivir con mascotas favorece la creación de rutinas estables, algo especialmente importante para las personas que atraviesan problemas emocionales. Alimentarlas, pasearlas, atender sus necesidades o dedicarles tiempo obliga a mantener cierta actividad cotidiana.

Según explica, los animales también ayudan a desconectar de estímulos que pueden incrementar el malestar psicológico. Frente al tiempo excesivo dedicado al móvil o a las redes sociales, sacar al perro al parque permite centrarse en el presente.

La psicóloga cuenta además con formación especializada en terapia asistida con animales y ha colaborado con distintas asociaciones. Desde su experiencia profesional, destaca que estos compañeros ofrecen afecto incondicional, compañía constante y una sensación de apoyo difícil de encontrar en otros ámbitos.

Rutinas y hormonas

Entre los beneficios asociados a la convivencia con mascotas, señala una reducción de la ansiedad y del estrés. Actividades tan sencillas como acariciar a un perro, observar cómo juega o interactuar con él contribuyen a generar sensaciones positivas y bienestar emocional.

Fajardo explica que este contacto favorece la producción de neurotransmisores relacionados con el placer y la felicidad, como la serotonina y la dopamina. Al mismo tiempo, ayuda a disminuir el cortisol, conocido popularmente como la hormona del estrés.

Otro aspecto relevante es el impacto sobre la vida social. Las personas que pasean con sus perros suelen interactuar con otros dueños, iniciar conversaciones espontáneas y ampliar sus contactos, algo que puede resultar especialmente beneficioso en periodos de aislamiento.

La especialista recuerda que, durante su peor etapa, sus propios perros detectaban que tardaba más de lo habitual en levantarse. Entonces acudían a buscarla, lo que terminaba impulsándola a iniciar el día y cumplir con sus cuidados.

Aquellas pequeñas obligaciones acabaron convirtiéndose en una herramienta para romper el círculo de apatía. Salir al exterior, caminar, hacer ejercicio y pasar tiempo al aire libre fueron hábitos que contribuyeron a mejorar progresivamente su estado emocional.

No obstante, Fajardo insiste en que las mascotas no sustituyen un tratamiento médico ni psicológico. Aunque pueden aliviar algunos síntomas y favorecer hábitos saludables, deben entenderse como un complemento dentro de un abordaje profesional adecuado.