Un empresario distraído con su móvil durante la jornada laboral.

Un empresario distraído con su móvil durante la jornada laboral. iStock

Ciencia

Los estudios en psicología concluyen que el 62 % de los empleados revisa sus redes en el trabajo y pierde hasta 7 días

Los españoles dedican más de 13 horas semanales a redes sociales, mientras aumenta la preocupación por su impacto en la salud mental.

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Las claves

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El 62% de los empleados revisa sus redes sociales en el trabajo, lo que equivale a perder hasta siete días laborales al año.

Los adultos españoles dedican una media de 13,4 horas semanales a las redes sociales, casi un mes completo al año.

Uno de cada cuatro españoles cree que las redes sociales afectan negativamente a su bienestar emocional, porcentaje que sube al 40% entre jóvenes de 18 a 34 años.

El uso constante de redes sociales genera presión por mostrar una imagen idealizada y aumenta la sensación de soledad en los usuarios más activos.

Las redes sociales forman parte de nuestra rutina casi sin que nos demos cuenta.

Un vistazo rápido a Instagram mientras desayunamos, unos minutos en TikTok antes de dormir o revisar mensajes durante una pausa en el trabajo son gestos que repetimos cada día sin prestar atención.

Sin embargo, cuando se suman todos esos pequeños gestos, el resultado es mucho más llamativo de lo que parece.

Uno de los últimos estudios de Unobravo revela que los adultos españoles pasan una media de 13,4 horas semanales en redes sociales.

En términos anuales, esto equivale a casi un mes completo conectado a plataformas digitales. Una cifra que invita a reflexionar sobre el papel que ocupan estas aplicaciones en nuestra vida diaria.

Y es que aunque es innegable que las redes han revolucionado la forma de comunicarnos y nos permiten mantener el contacto con personas de cualquier parte del mundo, también tienen una cara menos amable.

De hecho, uno de cada cuatro españoles reconoce que las redes sociales afectan negativamente a su bienestar emocional.

Pero es entre los jóvenes de 18 a 34 años, donde el porcentaje aumenta de forma notable, siendo cuatro de cada diez los que consideran que estas plataformas perjudican su salud mental.

La comparación constante parece estar detrás de buena parte de este malestar. Y es que fotografías perfectas, viajes de ensueño o vidas aparentemente impecables pueden generar una sensación de exigencia difícil de sostener.

No es casualidad que muchos jóvenes admitan sentirse presionados para mostrar una imagen idealizada de sí mismos.

Tampoco sorprende que el 34 % de los usuarios más activos asegure sentirse más solo después de pasar tiempo en redes sociales.

Sin embargo, el impacto no se limita al ámbito personal. El estudio también pone de manifiesto cómo estos hábitos digitales se cuelan en la jornada laboral.

Nada menos que el 62 % de los empleados reconoce consultar las redes sociales por motivos personales mientras trabaja.

Y es que, si sumamos esos pequeños momentos de desconexión a lo largo del año, la cifra equivale a siete días laborales completos perdidos.

Lo preocupante no es solo el tiempo, sino la facilidad con la que ese hábito se normaliza.

Una notificación, un mensaje o simplemente el gesto automático de desbloquear el móvil convierten cualquier pausa en una puerta abierta a la distracción constante.

Y es que cuando esa "revisión rápida" deja de ser algo puntual y se integra en el ritmo del día sin que apenas lo cuestionemos, es cuando hablamos de que hay un problema.

Es por ello que los expertos insisten en la importancia de recuperar el control sobre el uso que hacemos de la tecnología, ya que no se trata de demonizar las redes sociales, sino de aprender a usarlas con más conciencia.

Porque quizá la verdadera clave no está en desconectarse del todo, sino en volver a conectar con intención, eligiendo cuándo, cómo y para qué miramos la pantalla, en lugar de hacerlo en piloto automático.