Un gato en la hierba.

Un gato en la hierba. Istock

Ciencia

Los veterinarios coinciden: los gatos adoptan conductas dominantes si el espacio vertical en casa es insuficiente

El gato trata de controlar entonces los espacios horizontales con conductas como bloquear zonas de paso o apropiarse de lugares centrales del hogar.

Más información: Los veterinarios coinciden: los gatos adoptan conductas dominantes cuando los recursos en el hogar escasean

P. G. Santos
Publicada
Las claves

Las claves

Los gatos interpretan la vivienda en metros cúbicos, priorizando la altura para sentirse seguros y controlar su entorno.

La falta de espacios elevados en casa puede llevar a comportamientos dominantes, mayor estrés y conflictos entre gatos.

Proporcionar superficies verticales y refugios altos ayuda a reducir problemas de comportamiento y mejora el bienestar felino.

En hogares con varios gatos, es fundamental multiplicar recursos y rutas elevadas para evitar bloqueos y tensiones.

Los veterinarios llevan años insistiendo en una idea que suele pasar desapercibida para muchos propietarios: las personas miden una vivienda en metros cuadrados, mientras los gatos la interpretan en metros cúbicos. Para ellos, la altura determina seguridad, control cotidiano.

La advertencia aparece recogida en las guías internacionales de bienestar felino de la Asociación Americana de Veterinarios Especializados en Felinos (AAFP, por sus siglas en inglés), que subrayan la importancia de proporcionar espacios elevados y refugios seguros.

Estos recursos reducen el estrés, conflictos, conductas indeseadas y problemas asociados al miedo, especialmente en el ámbito doméstico. Aunque un apartamento pueda parecer amplio para sus habitantes, un gato evalúa también paredes, estanterías, armarios y recorridos elevados.

Cada superficie vertical amplía su territorio utilizable, multiplica opciones de movimiento y mejora la percepción de control sobre el entorno. Según los especialistas, disponer de puntos altos permite observar posibles amenazas, anticipar movimientos de otros animales y descansar sin interrupciones.

Una pérdida de herramientas

Esa capacidad de vigilancia resulta especialmente relevante en hogares con varios gatos o con una actividad humana constante diaria. Las recomendaciones destacan además que un lugar seguro suele encontrarse en altura.

Desde allí, el animal puede retirarse temporalmente cuando percibe tensión, evitando enfrentamientos directos y gestionando mejor situaciones que considera inciertas, invasivas o amenazantes para su bienestar emocional.

Cuando esas vías de escape vertical desaparecen, el gato pierde herramientas naturales para regular conflictos. Sin acceso a muebles elevados, aumenta la sensación de vulnerabilidad, incertidumbre y exposición frente a estímulos cotidianos potencialmente estresantes siempre.

En ese contexto, explican los expertos, algunos felinos sustituyen la gestión vertical por estrategias horizontales. No se trata de dominancia, sino de intentos adaptativos para recuperar distancia, previsibilidad, seguridad y capacidad de decisión dentro del espacio doméstico disponible.

Una de las manifestaciones más frecuentes consiste en bloquear zonas de paso. Al situarse en pasillos, puertas o accesos estratégicos, el gato controla movimientos ajenos y obtiene información constante sobre quién entra, sale o atraviesa áreas consideradas relevantes para él.

También puede apropiarse de lugares centrales, como el sofá, una mesa o determinados rincones muy transitados. Desde esas posiciones, mantiene visibilidad amplia, reduce sorpresas y limita aproximaciones que interpreta como incómodas y difíciles de gestionar sin recursos elevados.

Los conocidos ataques a los tobillos constituyen otra señal posible. Cuando una persona pasa, el animal puede reaccionar mediante emboscadas breves que aumentan la distancia interpersonal o permiten controlar el tránsito en momentos de elevada activación emocional o ambiental.

Las guías recomiendan crear un entorno tridimensional mediante baldas, pasarelas, árboles para gatos, repisas junto a ventanas y zonas de descanso elevadas. Lo importante es ofrecer alternativas diversas, accesibles y distribuidas por distintas estancias del hogar para cada individuo.

En viviendas con varios animales, la disponibilidad de rutas elevadas cobra todavía más importancia. Los especialistas aconsejan multiplicar recursos, separar áreas clave y evitar puntos donde un gato pueda bloquear fácilmente la retirada o circulación de otro compañero felino.