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Ciencia

Reino Unido advierte a España: el Sol está entrando en un nuevo ciclo de 11 años con una menor actividad magnética

Los científicos creen que parte del magnetismo solar se está concentrando en capas cada vez más superficiales.

Más información: Astrónomos españoles miden la capa a 200.000 kilómetros bajo la superficie del Sol que arde a 2 millones de grados

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Las claves

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Un estudio de la Universidad de Birmingham revela que el Sol está entrando en un nuevo ciclo de 11 años con una actividad magnética más débil en la superficie.

Las ondas acústicas internas del Sol muestran un comportamiento diferente al de los indicadores externos, como las manchas solares y el flujo de radio.

La actividad magnética parece concentrarse cada vez más cerca de la superficie solar, según el análisis de datos de casi 40 años de la red BiSON.

Estos cambios en el ciclo solar podrían afectar satélites, comunicaciones, sistemas de navegación y redes eléctricas en la Tierra, lo que preocupa especialmente a países tecnológicamente dependientes como España.

El Sol no late como un corazón, pero sí tiene un ritmo propio. Cada 11 años, su actividad sube y baja, cambia el número de manchas solares y se reorganiza su campo magnético.

Un nuevo estudio liderado por la Universidad de Birmingham sugiere ahora que ese pulso está cambiando. La señal no aparece solo en la superficie visible, sino en las ondas acústicas que viajan por el interior solar.

El trabajo, publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, analiza casi 40 años de datos recogidos por la red británica BiSON, formada por seis telescopios repartidos por el planeta.

La investigación no dice que el Sol vaya a apagarse ni que España vaya a notar un cambio directo. Lo relevante es que las señales visibles apuntan a una actividad más débil, mientras las ondas internas muestran otro comportamiento.

Los científicos compararon las oscilaciones internas del Sol con dos medidas clásicas: el número de manchas solares y el flujo de radio de 10,7 centímetros, usado para seguir la intensidad de los ciclos solares.

Escuchar el interior del Sol

El ciclo 25, el actual, parece más débil cuando se observa desde esos indicadores externos. Sin embargo, en una banda sísmica de alta frecuencia se comporta como ciclos mucho más activos del pasado.

Según Bill Chaplin, astrofísico de Birmingham, el Sol tiene su propio “biorritmo activo”, capaz de crear subidas y bajadas de actividad magnética que condicionan la meteorología espacial.

Esa actividad no se queda en el Sol. Las fulguraciones y eyecciones de masa coronal pueden alterar satélites, comunicaciones, sistemas de navegación, redes eléctricas y otras infraestructuras tecnológicas en la Tierra.

Para mirar bajo la superficie solar, los investigadores han recurrido a la helioseismología. Esta técnica estudia pequeñas ondas que atraviesan el Sol y modifican su frecuencia cuando cambia la actividad magnética interna.

El equipo agrupó esas oscilaciones en bandas de baja, media y alta frecuencia. Cada una permite sondear distintas profundidades bajo la fotosfera y reconstruir cómo cambia la estructura interna del Sol.

La conclusión más llamativa es que los cambios asociados a los ciclos de 11 años parecen concentrarse cada vez más cerca de la superficie. En el ciclo 25, la señal se estrecha en capas muy someras.

La Universidad de Birmingham resume el hallazgo así: la actividad magnética estaría quedando “más confinada cerca de la superficie” con cada ciclo. El estudio sitúa esa zona en torno a los primeros 1.000 kilómetros bajo la fotosfera.

El artículo científico también señala que el ciclo 25 es “notablemente más débil” en los indicadores globales. Aun así, resulta comparable a los ciclos 22 y 23 cuando se mira con datos sísmicos de alta frecuencia.

Las manchas solares siguen siendo útiles, pero ya no los explican todo. Las vibraciones internas muestran que parte de la actividad magnética se está reorganizando bajo la fotosfera, aunque fuera parezca más débil.

Sarbani Basu, de la Universidad de Yale, advierte que esta tendencia “no puede explicarse simplemente por campos magnéticos más débiles”. La investigadora apunta a una reorganización bajo la superficie solar.

El seguimiento continuará durante lo que queda del ciclo 25 y después en el ciclo 26, previsto por la NOAA entre 2029 y 2032. Entonces se verá si el cambio es temporal o parte de una tendencia más larga.

La NOAA recuerda que las predicciones solares sirven para estimar la vida útil de satélites en órbita baja y la frecuencia esperada de tormentas geomagnéticas, apagones de radio y tormentas de radiación.

Para España, el interés está en esa dependencia tecnológica compartida. Un ciclo solar distinto puede afectar a satélites, comunicaciones, navegación aérea, GPS, redes eléctricas y sistemas que ya forman parte de la vida diaria.

El Sol seguirá marcando sus ciclos, pero el estudio sugiere que su interior está cambiando de forma más sutil de lo que muestran las señales visibles. Escucharlo, no solo mirarlo, puede mejorar las previsiones.