Lydia, psicóloga.

Lydia, psicóloga. E.E.

Ciencia

Lydia, psicóloga: "La ansiedad no surge de la nada y cómo no la va a sufrir alguien que no tiene tiempo para lo que le gusta"

La experta incide en que lo extraño resultaría estar tranquilo teniendo en cuenta las condiciones a las que se tienen que enfrentar algunas personas.

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P. G. Santos
Publicada
Las claves

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La psicóloga Lydia Viñuela advierte que la ansiedad no surge de la nada, sino del agotamiento extremo causado por rutinas laborales asfixiantes.

La falta total de tiempo libre y la presión constante llevan a muchos a vivir en un estado de hipervigilancia y desgaste físico, comparado con tener un león persiguiéndote todo el día.

Viñuela reclama un cambio en el modelo productivo y políticas que garanticen más tiempo libre, ya que medicar los síntomas no resuelve las causas sociales del malestar.

El incremento de casos de ansiedad y otros trastornos se relaciona directamente con jornadas interminables y la ausencia de ocio personal en la sociedad actual.

La epidemia moderna no es un virus invisible, sino el agotamiento extremo generado por un sistema laboral asfixiante. Cada día surgen más casos clínicos relacionados directamente con rutinas interminables que destruyen lentamente la estabilidad mental de la población.

La sociedad normaliza vivir bajo niveles tóxicos de estrés sostenido sin ofrecer soluciones reales para combatirlo. La psicóloga Lydia Viñuela ha querido visibilizar este grave problema estructural analizando las verdaderas causas que impulsan estos crecientes diagnósticos médicos tan preocupantes.

Sus palabras exactas arrojan mucha luz sobre esta realidad tan oscura. Ella señala claramente lo siguiente: "Creemos que a consulta vienen problemas psicológicos como TOC o ansiedad, pero la ansiedad no surge de la nada". Esta afirmación resulta reveladora.

Para entender bien el origen del malestar generalizado debemos observar nuestras implacables jornadas diarias. Los pacientes llegan buscando terapias mágicas para curar unos síntomas que nacen como simples respuestas biológicas ante un entorno laboral sumamente hostil y muy exigente.

Desgaste físico por amenazas

Continuando con su lúcida reflexión clínica, la experta expone el drama cotidiano. "Es decir, una persona pluriempleada, con cero unidades de tiempo físico en su día a día para poder invertir en cosas que le gustan", detalla con firmeza.

Esta falta total de ocio personal crea ciudadanos exhaustos. Añade Viñuela que esa persona es alguien "que al final pasa de un trabajo a otro, dormir y repetir, cómo no va a tener ansiedad". Resulta una pregunta retórica contundente.

El diagnóstico continúa con una metáfora brillante para ilustrar nuestra hipervigilancia constante. "Es como tener un león persiguiéndote todo el día", subraya la especialista para explicar los mecanismos defensivos activados prolongadamente dentro del cerebro humano ante tanta presión extrema.

Esta constante sensación de amenaza inminente provoca un profundo desgaste físico. Cuando el sistema nervioso detecta un peligro permanente, resulta absolutamente normal experimentar graves taquicardias. Viñuela concluye magistralmente así esta idea: "Es que lo raro es que estés tranquilo".

La psicología clínica necesita urgentemente un importante cambio paradigmático para tratar este sufrimiento general. No basta simplemente con medicar los terribles síntomas individuales si continuamos ignorando las causas sociales subyacentes que producen este profundo dolor emocional tan extendido.

Abordar este enorme desafío sanitario requerirá replantear nuestro actual modelo productivo. Los líderes empresariales deben comprender que ningún cerebro humano está verdaderamente diseñado para soportar exigencias laborales desproporcionadas ni ritmos completamente antinaturales sin sufrir gravísimas consecuencias psiquiátricas futuras.

Las autoridades sanitarias tienen que empezar a implementar planes preventivos mucho más eficaces inmediatamente. Es imperativo promover nuevas políticas públicas garantizando mayores tiempos libres diarios que permitan desconectar adecuadamente, asegurando así un mejor descanso nocturno para cada individuo trabajador.

Mientras tanto, las consultas seguirán llenándose con personas completamente rotas por dentro buscando alivio. Viñuela ha puesto el dedo directamente sobre esa dolorosa herida abierta, recordando que nuestra verdadera patología colectiva radica en cómo organizamos nuestras propias vidas.