Javier de Haro, psicólogo.

Javier de Haro, psicólogo.

Ciencia

De Haro, psicólogo: "Aunque tu hijo te pida unos cromos y tú quieras comprarlo, dile que no para trabajar la frustración"

Los "sabotajes con preaviso" convierten la gestión emocional en un juego y ayudan a los niños a tolerar mejor las pequeñas decepciones.

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J. Rodríguez
Publicada
Las claves

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El psicólogo Javier de Haro recomienda no satisfacer siempre las peticiones de los niños para ayudarles a gestionar la frustración.

La "técnica de los pequeños sabotajes" consiste en introducir de forma gradual situaciones cotidianas que obligan a esperar o aceptar un "no".

Esta estrategia favorece el desarrollo de habilidades emocionales como la paciencia, la tolerancia y la gestión de contratiempos.

Existen tres modalidades de sabotajes: con preaviso, deliberados y consecuentes, adaptados a la edad y tolerancia de los menores.

Muchos padres intentan evitar cualquier disgusto a sus hijos con cariño y protección. Sin embargo, algunos especialistas en educación consideran que impedir constantemente las pequeñas decepciones puede dificultar el desarrollo de habilidades emocionales esenciales para la vida adulta.

El psicólogo experto en educación Javier de Haro defiende una estrategia que denomina "técnica de los pequeños sabotajes". Su objetivo no es castigar ni incomodar a los niños sin motivo, sino introducir de forma gradual situaciones cotidianas que les obliguen a esperar, pensar o aceptar una negativa.

Según explica el especialista, una de las aplicaciones más sencillas consiste en no satisfacer inmediatamente todas las peticiones de los menores. Por ejemplo, aunque un padre tenga intención de comprar un sobre de cromos o pueda resolver una duda al instante, puede optar por retrasar la respuesta o decir que no.

La finalidad de estas pequeñas frustraciones controladas es ayudar a los niños a comprender que no siempre obtendrán lo que desean en el momento que quieren. De Haro sostiene que esta experiencia resulta fundamental para aprender a convivir con la frustración de forma saludable.

El psicólogo insiste en que la propuesta debe aplicarse con sentido común. No se trata de convertir el día a día en una sucesión de obstáculos ni de generar malestar constante. La clave está en ofrecer dosis asumibles que permitan al menor desarrollar recursos emocionales progresivamente.

Sabotajes controlados

Entre los beneficios que atribuye a esta técnica destaca la capacidad para gestionar emociones intensas, controlar las reacciones ante los contratiempos y aceptar que muchas situaciones de la vida no pueden resolverse con un "sí" inmediato.

De Haro distingue además tres modalidades diferentes. La primera son los sabotajes con preaviso, especialmente recomendados para niños con baja tolerancia a la frustración. En estos casos se informa previamente de lo que ocurrirá, convirtiendo la experiencia en una especie de juego o entrenamiento emocional.

La segunda modalidad son los sabotajes deliberados. Aquí no existe aviso previo y se crean pequeñas situaciones cotidianas para fomentar la paciencia, la autonomía y la reflexión. El objetivo es que el niño intente resolver algunos problemas por sí mismo antes de recibir ayuda.

Por último, el especialista habla de los sabotajes consecuentes, dirigidos a menores más mayores que evitan responsabilizarse de determinadas tareas. En estas situaciones se permite que experimenten las consecuencias derivadas de sus propios descuidos para favorecer el aprendizaje.

Para el psicólogo, la frustración no debe entenderse como un enemigo a eliminar. Cuando aparece de manera proporcionada y controlada, puede convertirse en una herramienta educativa que prepara a los niños para afrontar con mayor madurez los desafíos inevitables de la vida.