El crannog en el lago Bhorgastail, una isla artificial creada en el Neolítico.

El crannog en el lago Bhorgastail, una isla artificial creada en el Neolítico. F. Sturt

Ciencia

Reino Unido cambia las normas: halla una isla artificial bajo el agua construida antes que las pirámides de Egipto

Escocia esconde una isla artificial anterior a las pirámides de Guiza: una plataforma neolítica de madera, piedra y ramas en pleno lago.

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Las claves

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Arqueólogos han documentado una isla artificial en el lago Bhorgastail, isla de Lewis, Escocia, construida hace más de 5.000 años.

La estructura, un crannog, es anterior a las pirámides de Egipto y destaca por su compleja plataforma de madera, ramas y piedra bajo el agua.

Se identificó una calzada de piedra sumergida y se hallaron fragmentos de cerámica neolítica, lo que sugiere actividades comunitarias y sociales.

El hallazgo desafía la visión tradicional sobre la capacidad técnica de las comunidades neolíticas en Escocia para modificar el paisaje.

Reino Unido acaba de mover una pieza importante en la historia de la ingeniería prehistórica. En un lago de Escocia, los arqueólogos han documentado una isla artificial de más de 5.000 años que obliga a mirar los crannogs mucho antes.

El hallazgo se sitúa en Loch Bhorgastail, en la isla de Lewis, dentro de las Hébridas Exteriores escocesas. Desde fuera parece una pequeña isla de piedra, pero las excavaciones han revelado una arquitectura mucho más compleja bajo el agua.

La clave está en una plataforma de madera y ramas escondida bajo la cubierta pétrea actual. La Universidad de Southampton explica que el equipo documentó una construcción levantada hace más de 5.000 años, con capas de madera, matorral y piedra.

Ese dato cambia la lectura del yacimiento. Durante mucho tiempo, muchos crannogs escoceses se asociaron sobre todo a la Edad del Hierro o a periodos posteriores; ahora sabemos que algunos nacieron ya en pleno Neolítico.

La comparación con Egipto no es una exageración. Britannica sitúa las grandes pirámides de Guiza en la IV dinastía, aproximadamente entre 2575 y 2465 a.C., varios siglos después de esta estructura escocesa.

Pudo vincularse a actividades comunitarias

Lo llamativo no es solo la edad, sino la escala. Los investigadores describen el crannog como una plataforma circular de unos 23 metros de diámetro, una construcción enorme para una comunidad prehistórica sin maquinaria moderna.

Levantar algo así exigía cortar, transportar y colocar grandes cantidades de madera, ramas y piedra en un entorno acuático. Es decir, planificación, mano de obra coordinada, conocimiento del terreno y una relación técnica muy precisa con el lago.

La investigación también ha identificado una calzada de piedra sumergida que conectaba la orilla con la isla. Ese detalle sugiere que el espacio no era un refugio perdido, sino un lugar pensado para ser alcanzado y utilizado.

Ahí aparece la percha arqueológica más potente. En el agua que rodea el crannog se han hallado centenares de fragmentos de cerámica neolítica, procedentes de recipientes como cuencos y jarras, algunos asociados al consumo de alimentos.

Esa acumulación no parece una simple basura dispersa sin sentido. Los arqueólogos plantean que el lugar pudo vincularse a actividades comunitarias, comidas colectivas o encuentros con una fuerte carga social y simbólica dentro de aquellas comunidades.

Para el análisis, el equipo utilizó estereofotogrametría, una técnica que reconstruye modelos 3D a partir de fotografías tomadas desde distintos ángulos, para registrar la isla por encima y por debajo del agua.

El método resolvió un problema habitual en la arqueología subacuática de poca profundidad: sedimentos finos, reflejos, vegetación flotante y distorsiones de luz dificultan mucho obtener imágenes limpias bajo el agua.

El hallazgo no significa que Escocia tuviera pirámides ni ciudades monumentales como Egipto. Lo que cambia es otra cosa: la imagen de unas comunidades neolíticas supuestamente simples, incapaces de modificar el paisaje con proyectos complejos.