Imagen de un gato.

Imagen de un gato.

Ciencia

Los veterinarios lo confirman: los gatos con dueños extrovertidos son más exploradores e independientes

La investigación también relaciona el nerviosismo de algunos propietarios con gatos más miedosos, cautelosos y sensibles al estrés cotidiano.

Más información: El pueblo medieval perfecto para visitar en primavera: Conjunto Histórico-Artístico del XV y un santuario de buitres

J. Rodríguez
Publicada
Las claves

Las claves

Los rasgos de personalidad de los dueños pueden influir en el comportamiento cotidiano de sus gatos, según diversos estudios científicos.

Gatos que conviven con personas extrovertidas tienden a ser más exploradores, curiosos e independientes.

Felinos que viven con propietarios más nerviosos o preocupados muestran mayor cautela, miedo y sensibilidad al estrés.

El entorno y los hábitos de vida de los humanos afectan aspectos como la autonomía y la predisposición de los gatos a explorar nuevos espacios.

La relación entre los gatos y las personas que conviven con ellos va mucho más allá de los cuidados básicos. Diversas investigaciones sugieren que ciertos rasgos de personalidad de los propietarios pueden influir, de forma sutil, en el comportamiento cotidiano de sus compañeros felinos.

El veterinario Carlos Gutiérrez ha explicado que esta cuestión ya ha sido analizada por la ciencia. Entre los trabajos más destacados se encuentran los desarrollados por la etóloga Lauren Finka, investigadora conocida por sus estudios sobre personalidad felina y comportamiento doméstico.

Según los resultados obtenidos, los gatos no se convierten en una réplica exacta de sus dueños. Sin embargo, sí pueden verse afectados por el entorno emocional que les rodea y por las dinámicas diarias que establecen las personas con las que comparten hogar.

Los expertos señalan que la influencia se produce principalmente a través de pequeños matices. La manera en que una persona organiza su rutina, interactúa con su mascota o gestiona las situaciones cotidianas puede acabar moldeando determinadas tendencias conductuales del animal.

Uno de los aspectos analizados en la investigación es el denominado neuroticismo, un rasgo asociado a la preocupación, el nerviosismo y la sensibilidad al estrés. Los datos indican que los gatos que viven con personas que presentan estas características muestran una mayor predisposición al miedo y la cautela.

Efecto espejo

En estos casos, los animales pueden parecer más reservados, esquivos o sensibles ante determinados estímulos. No se trata de una relación directa de causa y efecto, sino de una influencia ambiental que puede favorecer ciertos comportamientos frente a otros.

En el extremo opuesto aparecen las personas más extrovertidas. Quienes suelen tener una vida social activa, buscan nuevas experiencias y muestran una mayor expresividad emocional tienden a ofrecer a sus gatos un entorno diferente, con más oportunidades para explorar y actuar con autonomía.

La investigación observó que estos felinos suelen mostrarse más intrépidos, curiosos y dispuestos a descubrir nuevos espacios. Además, acostumbran a mantener un vínculo afectivo algo menos dependiente, alternando periodos de compañía con momentos en los que desarrollan actividades por cuenta propia.

Otro aspecto destacado del estudio tiene relación con los hábitos de vida de los propietarios. En el entorno anglosajón analizado por Lauren Finka, las personas extrovertidas eran también más propensas a permitir que sus gatos accedieran al exterior y exploraran el vecindario.

Esa mayor libertad podría contribuir a reforzar comportamientos relacionados con la independencia y la exploración. Aun así, Carlos Gutiérrez recuerda que estas conclusiones forman parte del estudio y mantiene su recomendación de evitar que los gatos salgan a la calle sin supervisión para reducir riesgos.