Javier de Haro, psicólogo.

Javier de Haro, psicólogo.

Ciencia

Los psicólogos coinciden: si un niño te pregunta por la muerte debes decirle la verdad, pero adaptada a su lenguaje

Los expertos recomiendan transformar las preguntas infantiles sobre la muerte en momentos para reforzar la seguridad emocional y compartir tiempo en familia.

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J. Rodríguez
Publicada
Las claves

Las claves

Los psicólogos recomiendan responder con sinceridad a las preguntas de los niños sobre la muerte, adaptando el lenguaje a su edad.

Evitar el tema o mentir puede generar más ansiedad en el menor, por lo que es importante acompañarle en la conversación.

Se aconseja centrar la charla en aspectos controlables, como cuidarse y disfrutar del presente, para aportar seguridad y calma.

Las respuestas deben adaptarse a cada situación, siendo especialmente delicadas en casos de enfermedad grave o pérdida inminente.

Hablar de la muerte con un niño es una de esas conversaciones que muchos padres intentan esquivar durante años. Sin embargo, los psicólogos coinciden en que evitar el tema no suele ayudar.

Cuando los menores preguntan directamente por la muerte, lo recomendable es responder con sinceridad, aunque siempre utilizando un lenguaje adaptado a su edad y capacidad de comprensión.

El psicólogo Javier de Haro explica que estas preguntas suelen aparecer de forma inesperada y generan incomodidad en muchos adultos. "Papá, ¿te vas a morir?" fue la cuestión que le planteó su hijo y que le llevó a reflexionar sobre cómo abordar un asunto tan delicado sin transmitir miedo ni angustia innecesaria.

El especialista insiste en que, si un niño formula esta pregunta, no conviene ignorarla ni cambiar de tema. Según explica, la duda puede ser pasajera, pero también esconder preocupación o ansiedad.

Por eso considera importante que sean los propios padres quienes acompañen al menor en esa conversación y no dejen que busque respuestas confusas en otros lugares.

Honestidad

Uno de los consejos fundamentales que ofrece el psicólogo es no mentir. Para Javier de Haro, decir la verdad resulta esencial, aunque esa verdad debe comunicarse de una manera sencilla, cercana y comprensible. El objetivo no es generar temor, sino transmitir seguridad y calma mientras se habla de algo inevitable como la muerte.

En su caso, decidió explicarle a su hijo que todas las personas mueren algún día, utilizando ejemplos familiares que el pequeño pudiera entender. Al mismo tiempo, quiso centrar la conversación en aquello que sí está bajo nuestro control, como cuidarse, ser responsables y mantener hábitos que permitan disfrutar más tiempo de la vida.

Otro de los puntos clave que destacan los psicólogos consiste en proyectar el pensamiento hacia el futuro inmediato. En lugar de alimentar la angustia con incertidumbres imposibles de responder, recomiendan ayudar al niño a enfocarse en actividades concretas, rutinas y experiencias positivas que aporten tranquilidad emocional.

De Haro sostiene que tanto los niños como los adultos gestionan mejor sus preocupaciones cuando pasan a la acción. Por eso animó a su hijo a pensar en pequeñas cosas que pueden hacerse cada día para ser más felices, disfrutar del tiempo juntos y compartir momentos agradables con las personas cercanas.

El especialista también subraya que estas conversaciones deben adaptarse a cada situación. No es lo mismo responder a una curiosidad puntual que comunicar una enfermedad grave o una pérdida inminente. En esos casos, reconoce que la manera de afrontar el diálogo cambia y requiere un tratamiento mucho más delicado.

La recomendación general, sin embargo, sigue siendo clara: hablar con honestidad, escuchar las emociones del menor y ofrecer estabilidad. Para los psicólogos, convertir esa inquietud en una oportunidad para compartir tiempo y reforzar la seguridad emocional puede ayudar a que el miedo disminuya progresivamente.