Uno de los destinos medievales más auténticos y mejor conservados de Cataluña.
El pueblo medieval perfecto para una escapada: un Conjunto Histórico rodeado por volcanes en un parque natural protegido
Santa Pau, declarada Conjunto Histórico-Artístico, mantiene intacta su fisonomía de los siglos XIII y XIV gracias a su impresionante estado de conservación.
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El municipio gerundense de Santa Pau es actualmente uno de los conjuntos históricos más espectaculares de Cataluña gracias a su extraordinario estado de conservación y su increíble ubicación.
El corazón histórico del pueblo está presidido por el imponente Castillo de Santa Pau, una sólida edificación fortificada cuyos orígenes documentados se remontan al siglo XIII. Esta estructura, que sirvió como nexo y refugio para los primeros habitantes de la villa vieja, corona el núcleo urbano y define la silueta monumental de la localidad.
A su sombra, se despliega un patrimonio arquitectónico singular donde destaca la iglesia gótica de Santa María, completando un conjunto monumental de primer orden que no se puede encontrar en todas partes, y menos en estas condiciones.
Pero la singularidad de Santa Pau no solo radica en sus piedras centenarias, sino en su extraordinario entorno geográfico: el término municipal alberga trece conos volcánicos extintos, siendo con ello uno de los pocos pueblos que está rodeado por estas colosales estructuras geológicas.
Santa Pau, un oasis rodeado de volcanes
En términos generales, la localidad ocupa un tercio de la superficie del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, el paisaje de origen volcánico mejor conservado de la península ibérica.
Entre estos colosos geológicos destacan el volcán Croscat, con sus espectaculares gredales a cielo abierto, y el de Santa Margarida, famoso por albergar una ermita románica justo en el centro de su cráter circular.
Si bien es cierto que el reclamo principal de Santa Pau es el turismo, gracias a que posee un paisaje único, el municipio es un pilar para el estudio de la vulcanología en Europa del Sur gracias a ese conjunto de conos que rodean toda la localidad.
El afloramiento del mencionado Croscat, con su impresionante corte transversal de más de cien metros de altura provocado por antiguas extracciones de greda, funciona hoy como un museo a cielo abierto que permite a geólogos y científicos de todo el mundo descifrar las fases eruptivas de los volcanes estrombolianos.
Todo ello hace que Santa Pau sea un referente didáctico y de conservación medioambiental muy diferenciado del resto de pueblos y municipios turísticos de España, puesto que es de los pocos que posee tanta riqueza volcánica.
Actualmente, es el mejor exponente de la península ibérica para estudiar el vulcanismo intraplaca -es el que ocurre dentro de una placa tectónica y no en los bordes de la misma-, lo que ayuda a entender la evolución geológica de la placa euroasiática.