Marruecos pone en marcha una nueva estrategia para vencer a la sequía.
Marruecos cambia de estrategia: potencia la ingeniería y exprime la niebla del Atlántico para vencer a la sequía
Marruecos diversifica recursos apostando por la innovación de alta montaña ante la crisis hídrica provocada por el cambio climático.
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Marruecos está expandiendo de manera masiva su red de sistemas atrapanieblas en la cordillera del Anti-Atlas, una tecnología diseñada para capturar la densa humedad suspendida en el aire y transformarla en agua utilizable.
Esta maniobra representa un giro estratégico en sus políticas ambientales, complementando las tradicionales infraestructuras de embalses y las colosales plantas desalinizadoras terrestres con una alternativa de bajo coste y cero emisiones.
El núcleo de esta ambiciosa estrategia que puede marcar un antes y un después en el país, y también el mercado en general, radica en una sofisticada obra de ingeniería atmosférica que aprovecha las corrientes oceánicas.
En cumbres situadas a más de 1.200 metros de altitud, se han instalado hileras de mallas compuestas por polímeros de alta resistencia mecánica capaces de soportar vientos extremos de hasta 120 kilómetros por hora.
Marruecos quiere vencer a la sequía
El proceso es bastante interesante y, aunque complejo, es sencillo de comprender: cuando la niebla empujada por el océano Atlántico choca contra este entramado textil, las microgotas de agua colisionan, se condensan en gotas de mayor tamaño y caen por gravedad hacia unos canales colectores que inician el proceso de distribución.
La implantación de este sistema ha transformado radicalmente la realidad socioeconómica de decenas de hogares en el área de Aït Baâmrane, que está junto al desierto del Sáhara.
El agua recolectada viaja a través de kilómetros de tuberías directamente hasta los depósitos de los hogares, erradicando una crisis humanitaria invisible: las interminables caminatas de hasta cuatro horas que los ciudadanos debían realizar diariamente para abastecerse en pozos lejanos.
Al liberarse esta importante y pesada carga, incluso las tasas de escolarización infantil se han disparado, dinamizando así la economía local a través de la pequeña agricultura y la ganadería local.
El éxito de este modelo posiciona a Marruecos como un referente global en la adaptación climática, cambiando para siempre su crisis del agua y revolucionando la ingeniería del país gracias a una operativa única y apoyada por organismos internacionales.
A diferencia de la desalinización, que consume grandes cantidades de energía y genera salmuera contaminante, la cosecha de niebla es un proceso completamente pasivo, sostenible y de fácil mantenimiento.
Con esta expansión, se demuestra que la solución a la escasez de agua no siempre está bajo tierra o en el mar, sino que también puede encontrarse suspendida en el propio aire que envuelve a las montañas, en este caso, de nuestro país vecino.