La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, tras el Consejo de Ministros.

La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, tras el Consejo de Ministros.

Ciencia

Entró en vigor: la ayuda de más de 8.000 millones de euros que permitirá desarrollar terapias capaces de curar enfermedades

El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, junto al Ministerio para la Transformación Digital, lideran esta nueva estrategia.

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Las claves

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El Gobierno de España ha aprobado la Estrategia Deep Tech España, dotada con más de 8.000 millones de euros hasta 2030 para impulsar tecnologías avanzadas.

El plan busca transformar descubrimientos científicos en productos reales, como terapias para enfermedades incurables, inteligencia artificial médica y nuevos materiales para prótesis.

Cerca del 80% del presupuesto se dedicará a ayudar a empresas deep tech a crecer y llegar al mercado, evitando que la innovación española se desarrolle fuera del país.

La estrategia apoyará infraestructuras científicas clave y pretende posicionar a España en la competición internacional por liderar sectores como inteligencia artificial y biomedicina avanzada.

España quiere dejar de ser un país productor de buenas investigaciones para convertirse también en un lugar seguro donde estas ideas lleguen a transformarse en tratamientos, tecnología y empresas capaces de cambiar la vida de miles e incluso millones de personas.

De hecho, ese precisamente es el objetivo de la nueva Estrategia Deep Tech España, aprobada por el Gobierno de España y dotada con más de 8.000 millones de euros hasta el año 2030.

Aunque pueda sonar lejano o incluso demasiado técnico, el impacto de la nueva estrategia llegará rápidamente a la población general: terapias capaces de frenar o incluso sanar enfermedades hasta ahora incurables, sistemas de inteligencia artificial capaces de detectar tumores antes de que aparezcan síntomas o nuevos materiales para fabricar prótesis más resistentes y personalizadas.

La clave de todo está en el concepto "deep tech", o tecnologías profundas. Se trata de innovaciones basadas en ciencia avanzada que necesitan años de investigación y grandes inversiones antes de llegar al mercado.

En este ámbito podemos hablar de biotecnología, medicina genética, computación cuántica, robótica o semiconductores, entre muchos otros ejemplos.

Las claves del plan

Hasta el momento, muchos descubrimientos llevados a cabo en laboratorios españoles han acabado desarrollándose fuera del país por falta de financiación o apoyo empresarial.

El problema tiene incluso nombre propio en el sector: "el valle de la muerte". Se trata de la fase en la que una tecnología promete revolucionar un campo, pero no consigue suficiente dinero para pasar del laboratorio a la práctica clínica o industrial. Y es esto precisamente lo que la nueva estrategia pretende evitar.

El plan se centrará en diez áreas estratégicas, donde destacan la biotecnología y la salud, la inteligencia artificial, la robótica avanzada, las tecnologías cuánticas, los nuevos materiales y las energías limpias.

En la práctica, esto implica financiar desde centros de investigación hasta startups capaces de convertir descubrimientos científicos en productos reales. Por ejemplo, terapias genéticas frente a enfermedades raras, nuevas técnicas de hadronterapia contra el cáncer o herramientas de IA que ayuden a personalizar tratamientos médicos.

De hecho, la propia ministra de Ciencia, Diana Morant, aseguró que estas tecnologías podrían traducirse "en terapias capaces de curar enfermedades hoy incurables".

Cabe destacar que la financiación no irá solo hacia la investigación básica, sino que cerca del 80% del presupuesto se dedicará a ayudar a empresas deep tech a crecer y llegar al mercado. El objetivo no es solo que España descubra tecnologías, sino que también las fabrique y las comercialice.

En otras palabras: desarrollar un nuevo medicamento puede costar cientos de millones de euros y tardar más de diez años; muchas pequeñas compañías desaparecen antes de completar todo este recorrido, y es ahí donde el Gobierno pretende implementar su nueva estrategia para acompañarlas durante todo el proceso.

Además, la iniciativa se apoyará en grandes infraestructuras científicas ya existentes. Entre ellas están el Spain Neurotech de Madrid, centrado en neurotecnología e inteligencia artificial; el IFMIF-DONES en Granada, o el Centro Ibérico de Investigación en Almacenamiento Energético de Cáceres.

Cabe recordar que España ya cuenta con alrededor de mil empresas deep tech, y que muchas nacieron en universidades y centros de investigación. A pesar de que se trata de un ecosistema pequeño, estas compañías ya generan miles de empleos altamente cualificados y podrían convertirse en uno de los motores tecnológicos del país durante la próxima década.

Asimismo, como punto destacable está el hecho de que la estrategia se produce en un momento clave donde Europa y Estados Unidos están compitiendo por liderar sectores como la inteligencia artificial, la fabricación de chips o la biomedicina avanzada.

España pretende aprovechar fondos europeos e inversiones públicas para no quedarse atrás. Ahora bien, el éxito del plan no se basará solo en la financiación, sino que será necesario reducir el actual exceso de burocracia y potenciar la colaboración entre universidades y empresas, además de agilizar los mecanismos para traer talento e inversión privada.

La verdadera revolución no será investigar más, sino conseguir que estos descubrimientos lleguen a tiempo a hospitales, industrias y pacientes.