Frías eleva la ingeniería medieval a niveles extraordinarios.

Frías eleva la ingeniería medieval a niveles extraordinarios.

Ciencia

El pueblo español perfecto para recorrer a pie: un Conjunto Histórico con una fortaleza que desafía la gravedad

Desde una perspectiva científica y geológica, Frías posee un inmenso valor más allá de su Conjunto Histórico-Artístico y su estructura medieval.

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Las claves

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La localidad de Frías, en Burgos, es un Conjunto Histórico-Artístico que se asienta sobre una imponente plataforma de roca caliza, lo que le confiere una fisonomía medieval única.

Su Castillo de los Velasco es un ejemplo de ingeniería, con una torre del homenaje que se erige sobre un peñasco aislado, en un ejemplo de arquitectura que desafía la gravedad.

Además de su fortaleza, Frías cuenta con un entramado de casas colgadas de piedra y madera que se asoman de forma inverosímil al vacío de los acantilados.

La zona se complementa con la pedanía de Tobera y su desfiladero natural, que destaca por el conjunto de cascadas que forma el río Molinar.

La histórica ciudad de Frías, en el norte de la provincia de Burgos se mantiene como uno de los lugares más hermosos del país en lo que se refiere a fisionomía medieval. El municipio, una de las ciudades más pequeñas de España, se configura con una estructura urbana protegida bajo declaración de Conjunto Histórico-Artístico y mantiene una preservación impresionante de su entorno.

Si bien es cierto que la localidad tiene un grandísimo encanto, que prácticamente permite que los turistas realicen un viaje al pasado perdiéndose por sus calles y grandes monumentos, Frías posee un gran valor desde una perspectiva científica y geológica.

Todo es gracias a su imponente plataforma de roca caliza de tipo toba sobre la que se asienta el núcleo urbano. Esta formación de origen sedimentario, modelada por la intensa erosión del agua a lo largo de miles de años, ofrece una resistencia y una porosidad únicas que permitieron la edificación en altura.

Para la geomorfología, el enclave constituye un caso de estudio excepcional sobre cómo los asentamientos humanos aprovecharon el relieve kárstico para maximizar su inaccesibilidad defensiva, convirtiendo los escarpes naturales en murallas infranqueables.

Un fenómeno de la naturaleza

La ingeniería medieval de Frías, no obstante, alcanza su máxima expresión en el Castillo de los Velasco, con una audaz arquitectura que desafía las leyes de la gravedad en el punto más alto de la muela rocosa.

La torre del homenaje de la fortaleza se erige directamente sobre un peñasco aislado y vertical, adaptándose de forma milimétrica al perfil de la piedra mediante una técnica constructiva de equilibrismo arquitectónico que fascina a los historiadores más veteranos e incluso a los arquitectos modernos.

Los cimientos de la torre se funden literalmente con la roca caliza, demostrando un conocimiento empírico avanzado sobre la distribución de cargas y la estabilidad estructural en terrenos de alta complejidad topográfica.

Y esto realmente no es lo único impresionante y que "desafía la gravedad", puesto que Frías posee un conglomerado de casas colgadas, edificaciones de piedra y entramado de madera que se asoman de manera inverosímil al vacío de los acantilados periféricos.

Toda esa estructura está dictada por los límites físicos de la plataforma caliza, que se complementa a pocos kilómetros con la pedanía de Tobera, donde el río Molinar abre un espectacular desfiladero natural.

El conjunto de cascadas que atraviesa la mencionada Tobera, sumado al valor arquitectónico de la misma ciudad, hace de la comarca en su totalidad un referente de la perfecta simbiosis entre el ingenio constructivo y la geología.