Luis Miguel Real se licenció en Psicología por la Universidad de Valencia.

Luis Miguel Real se licenció en Psicología por la Universidad de Valencia. Cedida

Ciencia

Luis Miguel Real, psicólogo experto en adicciones: "Nos han vendido la moto de que una copa de vino al día es buena"

El especialista recuerda que el alcohol actúa directamente sobre el sistema nervioso, pudiendo alterar las decisiones que se toman en el día a día.

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P. G. Santos
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Las claves

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Luis Miguel Real, psicólogo experto en adicciones, afirma que el mito de que una copa de vino al día es saludable carece de respaldo científico.

El especialista denuncia que los supuestos beneficios del vino, como sus antioxidantes, son en realidad mensajes comerciales sin base empírica.

Real sostiene que no existe una dosis segura de alcohol; cualquier consumo implica riesgos para la salud física y mental.

El psicólogo pide dejar de justificar el consumo de vino con pretextos de salud y optar por decisiones informadas, alejadas de mitos y presiones sociales.

El mito del vino diario para proteger el corazón se desmorona frente a la evidencia científica actual. Durante décadas, la sociedad ha aceptado un relato complaciente que vinculaba el consumo moderado con la longevidad y la buena salud cardiovascular.

El psicólogo Luis Miguel Real advierte que los supuestos beneficios atribuidos a los antioxidantes o al famoso resveratrol son puro humo mediático. Según el experto, estas ideas comerciales han sido empaquetadas bajo una etiqueta elegante para confundir al consumidor.

La realidad científica resulta tajante y desprovista de matices: sin importar su precio o prestigio, el vino sigue siendo alcohol. Esta sustancia constituye una droga potente, por lo que no caben justificaciones sociales ni interpretaciones benévolas sobre su consumo.

Durante mucho tiempo, poderosas industrias del sector lograron introducir de forma estratégica sus consignas dentro de los propios entornos sanitarios. Incluso profesionales de la medicina, vistiendo su bata blanca, repitieron este mantra falso en las consultas de atención primaria.

No existe dosis segura

Esta situación no ocurrió por hallazgos científicos reales, sino por campañas financieras muy agresivas e intereses económicos ocultos. Muchos divulgadores asumieron como válidos ciertos estudios manipulados que habían sido costeados directamente por corporaciones del sector de bebidas con alcohol.

La población aceptó de buen grado el mensaje porque resultaba sumamente conveniente creer en él de forma ciega. Brindar bajo una supuesta excusa médica aporta tranquilidad psicológica, permitiendo disfrutar de un hábito placentero sin sentir ningún remordimiento o culpa.

Sin embargo, el psicólogo recuerda firmemente que no existe ninguna dosis de alcohol que pueda considerarse segura o beneficiosa para el organismo. El único nivel de consumo recomendable para proteger tanto el cuerpo como la mente es, simplemente, cero.

Por ello, Real exige abandonar los autoengaños cotidianos y afrontar el consumo de vino desde una postura honesta y consciente. Si una persona decide beber, debe admitir que lo hace por mero placer, nunca bajo falsos pretextos de salud.

Ingerir vino no equivale de ningún modo a tomar una infusión de hierbas o comer frutas frescas. El alcohol es un compuesto químico que altera el funcionamiento normal del cerebro, modificando de forma severa nuestra conducta y percepciones cotidianas.

Esta alteración directa influye de manera negativa en la toma de decisiones, nublando el juicio crítico de los individuos. Asimismo, posee una capacidad demostrada para generar una fuerte dependencia psicológica y física en quienes lo ingieren de manera habitual.

La ingesta continuada de esta sustancia multiplica exponencialmente el riesgo de desarrollar graves patologías crónicas. Diversos estudios asocian este hábito con dolencias cardiovasculares, disfunciones metabólicas, problemas hepáticos y varios tipos de tumores malignos.

El psicólogo aclara que su propósito no consiste en prohibir los brindis festivos ni arruinar los momentos de celebración social. Su verdadera intención es evitar que la ignorancia colectiva y los dogmas comerciales acaben perjudicando la salud de todos.

La meta final consiste en elegir libremente basándose en certezas empíricas, desterrando de una vez por todas la propaganda corporativa. Beber debe ser un acto voluntario y plenamente informado, alejado de costumbres añejas o mitos disfrazados de cultura popular.