Imagen de archivo de la psicóloga Sonia Navajo.

Imagen de archivo de la psicóloga Sonia Navajo.

Ciencia

Sonia Navajo, psicóloga: "En verano llegan muchas personas a consulta porque tienen más dinero por la paga extra"

Esta realidad pone de manifiesto una brecha económica en el acceso a la salud mental, pues muchos pacientes esperan meses para tratar sus problemas.

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P. G. Santos
Publicada
Las claves

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En verano aumenta el número de personas que acuden a consulta psicológica, impulsadas por la paga extra y mayor disponibilidad de tiempo.

La psicóloga Sonia Navajo destaca que este periodo se convierte en un punto de inflexión emocional para quienes han postergado tratar problemas como ansiedad, estrés o conflictos personales.

El acceso a la terapia sigue estando condicionado por factores económicos, lo que evidencia barreras estructurales y desigualdades en la atención psicológica.

El repunte estival en la demanda de consulta psicológica es visto por los profesionales como una oportunidad para iniciar procesos terapéuticos que han sido postergados durante el año.

El verano no solo trae vacaciones y calor, también abre una ventana inesperada para la salud mental en España, según la psicóloga Sonia Navajo, quien observa un aumento notable de pacientes que acuden a consulta durante estos meses estivales.

"Es un momento en el que tenemos menos estrés de colegios y, por tanto, es un buen momento para trabajar en aquellos aspectos que nos hacen falta", señala Navajo, quien destaca que esta circunstancia convierte el periodo estival en una especie de punto de inflexión emocional para numerosos pacientes.

La especialista incide en que este fenómeno no responde únicamente a una mayor disponibilidad de tiempo libre, sino a un factor económico clave: "En verano llegan muchas personas a consulta porque tienen más dinero por la paga extra".

El incremento de consultas no implica necesariamente un empeoramiento generalizado de la salud mental, sino más bien una oportunidad tardía de intervención, ya que muchas de estas personas arrastran problemas desde hace meses sin haber recibido atención profesional adecuada.

Una barrera estructural

Entre los motivos más habituales de consulta figuran la ansiedad, el estrés laboral acumulado y conflictos personales que, durante el ritmo habitual del año, quedan relegados a un segundo plano por la falta de tiempo o recursos económicos disponibles.

La llegada del verano, sin embargo, actúa como catalizador, al combinar mayor liquidez económica con una pausa relativa en las obligaciones cotidianas, lo que facilita que los pacientes se enfrenten a cuestiones emocionales que habían estado evitando durante meses.

Este patrón se suele repetir año tras año, lo que evidencia una barrera estructural en el acceso a la salud mental, todavía condicionada por factores económicos que limitan la continuidad y prevención en los tratamientos psicológicos.

"Acuden muchas personas para alcanzar ese objetivo que se proponen: mejorar su autoestima, llenarse de alegría", apunta la psicóloga, quien advierte de que retrasar la atención puede agravar los síntomas y complicar la evolución de los problemas emocionales.

Este comportamiento también revela un cambio progresivo en la percepción social de la terapia, cada vez menos estigmatizada, aunque todavía marcada por desigualdades en el acceso, especialmente entre jóvenes y trabajadores con ingresos más inestables o precarios.

Los profesionales del sector coinciden en que el aumento de demanda en verano genera, además, una presión adicional sobre las consultas, que deben adaptarse a un flujo irregular de pacientes y a la dificultad de mantener procesos terapéuticos continuados.

A pesar de ello, muchos psicólogos valoran positivamente este repunte, al considerar que supone una puerta de entrada para personas que, de otro modo, no habrían dado el paso de iniciar un proceso terapéutico en ningún momento del año.

El reto, según Navajo, pasa por consolidar ese primer contacto y transformarlo en un compromiso a largo plazo, algo que requiere tanto concienciación social como mejoras en la accesibilidad económica a los servicios de salud mental.

Mientras tanto, el verano seguirá funcionando como ese punto de arranque inesperado, donde el alivio económico de la paga extra se traduce, para muchos, en una decisión largamente postergada: empezar a cuidar su bienestar psicológico.