Imagen de la psicóloga Natalia Seijo.

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Ciencia

Los psicólogos españoles coinciden: "Cuando te pones enfermo se refleja que a nivel emocional algo no está resuelto"

El inconveniente de la somatización es que puede llegar a convertir las cargas emocionales en síntomas físicos persistentes.

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P. G. Santos
Publicada
Las claves

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Muchos síntomas físicos persistentes pueden estar relacionados con conflictos emocionales no resueltos, según psicólogos españoles.

La somatización convierte cargas emocionales en dolencias como insomnio, fatiga, problemas digestivos o musculares, sin daño orgánico evidente.

Los síntomas suelen aparecer tras periodos de estrés o experiencias traumáticas, a veces meses después, y se agravan en situaciones emocionales difíciles.

Abordar estos casos desde una perspectiva multidisciplinar puede mejorar el tratamiento y la calidad de vida de los pacientes.

Cada vez más pacientes llegan a consulta médica con síntomas persistentes cuya explicación clínica resulta insuficiente. Dolores musculares, problemas digestivos, insomnio o fatiga extrema aparecen, según la psicóloga Natalia Seijo, como posibles manifestaciones físicas de conflictos emocionales silenciosos recurrentes.

La especialista asegura que muchas enfermedades pueden representar la manera utilizada por el organismo para expresar aquello que permanece bloqueado psicológicamente. La somatización convierte cargas emocionales en síntomas físicos persistentes.

Así, cuando nos pones enfermo, a menudo es tu cuerpo expresando aquello que, a nivel emocional, no está resuelto. Seijo sostiene que el cuerpo puede actuar como un sistema de alarma cuando el estrés, la ansiedad o la angustia cotidiana permanecen enquistados durante tiempo.

También influyen, afirma, heridas infantiles no resueltas y experiencias traumáticas acumuladas durante años complejos. La característica principal de estos procesos psicosomáticos, explica la psicóloga, reside en que los síntomas aparecen sin daños orgánicos evidentes.

El paciente siente malestar real, aunque las pruebas médicas no consiguen identificar una causa concreta completamente verificable todavía científicamente.

Cuándo empiezan los síntomas

Para comprender el origen del problema, Seijo propone observar cuándo comenzó exactamente cada síntoma y qué circunstancias rodeaban entonces la vida del afectado. La cronología emocional, asegura, permite detectar conexiones entre episodios difíciles y posteriores alteraciones físicas persistentes.

La especialista advierte de que el cuerpo no responde siempre inmediatamente después de una experiencia traumática. En numerosas ocasiones, los síntomas aparecen meses más tarde, cuando la tensión acumulada supera determinados límites psicológicos y termina trasladándose físicamente mediante dolencias.

Aunque las enfermedades psicosomáticas continúan generando debate entre especialistas, numerosos profesionales coinciden actualmente en la estrecha relación existente entre salud mental y bienestar físico.

El incremento sostenido de cuadros relacionados con ansiedad ha impulsado nuevas investigaciones clínicas internacionales recientes. En España, los trastornos asociados al estrés mantienen una presencia creciente dentro de las consultas sanitarias.

Médicos y psicólogos observan pacientes con molestias recurrentes que empeoran durante periodos emocionalmente difíciles, especialmente después de conflictos familiares, laborales o sentimentales prolongados.

La psicóloga insiste en que reconocer el origen emocional de ciertos síntomas no implica imaginar enfermedades inexistentes. El dolor, subraya, resulta completamente real para quien lo padece, aunque su desencadenante responda principalmente a procesos psicológicos todavía insuficientemente abordados clínicamente.

Los expertos recomiendan analizar estos casos desde una perspectiva multidisciplinar que combine atención médica y acompañamiento psicológico.

Identificar factores emocionales puede facilitar tratamientosmás eficaces, reducir recaídas y mejorar significativamente la calidad de vida de pacientes afectados diariamente actualmente.

Seijo recordó además que muchas personas normalizan niveles extremos de estrés hasta que aparecen las primeras señales corporales. Problemas dermatológicos, contracturas musculares o alteraciones gastrointestinales pueden convertirse, según explicó, en advertencias silenciosas del organismo humano.

La creciente atención pública hacia la salud mental ha contribuido también a visibilizar fenómenos tradicionalmente minimizados.

Cada vez más pacientes buscan apoyo terapéutico para comprender cómo determinadas experiencias emocionales afectan directamente al funcionamiento cotidiano de sus propios cuerpos humanos.

Las declaraciones de Seijo reabren así un debate ampliamente presente dentro de la psicología contemporánea: hasta qué punto las emociones condicionan el funcionamiento físico. Mientras continúan las investigaciones, especialistas coinciden en reivindicar una visión de la salud humana.