Los secretos de la costa de Tarragona.

Los secretos de la costa de Tarragona.

Ciencia

La costa española que oculta la guerra de los submarinos alemanes en el Mediterráneo a 200 m de profundidad

En la costa de Tarragona descansa uno de los testimonios más sobrecogedores de la Primera Guerra Mundial, con un sinfín de embarcaciones bajo las aguas.

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Las claves

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En el Golfo de Sant Jordi, a unos 200 metros de profundidad, existe un cementerio de barcos mercantes hundidos durante la Primera Guerra Mundial.

La costa de Tarragona fue un corredor estratégico para el transporte aliado, acechado por submarinos alemanes que torpedearon numerosos buques.

Arqueólogos han identificado más de una docena de pecios, entre ellos el vapor francés Medjerda y el buque italiano Cavour, ambos protagonistas de tragedias marítimas.

Estos restos submarinos reflejan el papel de España y la importancia del Mediterráneo en la Gran Guerra, siendo considerados patrimonio cultural protegido.

Bajo las aguas del Golfo de Sant Jordi descansa uno de los mayores secretos de la Gran Guerra. A pesar de la teórica neutralidad de España durante el conflicto, entre 1914 y 1918, los arqueólogos subacuáticos coinciden en que este sector del litoral se convirtió en un escenario bélico estratégico de primer orden.

Aquí, a unos 200 metros de profundidad, hay un impresionante y auténtico cementerio de barcos mercantes aliados, sacando a la luz la intensa y letal actividad de los submarinos del Imperio Alemán en aguas de la península ibérica.

La concentración de naufragios en esta zona específica no es casual, sino fruto de la geografía militar de la Primera Guerra Mundial. El Delta del Ebro y la costa de Tarragona funcionaban como un corredor marítimo obligado para el transporte de suministros, carbón e hidrocarburos, destinados a las potencias aliadas.

En Tarragona descansan embarcaciones de la Gran Guerra

Conscientes de este embudo de tráfico, los temidos U-boots alemanes acechaban a pocas millas de la costa, burlando la soberanía española para torpedear de forma sistemática a cualquier buque mercante que cruzara el Mediterráneo occidental.

Las misiones de investigación del Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña (CASC) y los trabajos de historiadores locales han logrado cartografiar e identificar más de una docena de estos pecios perdidos.

Entre las tumbas marítimas más emblemáticas destaca el Medjerda, un vapor francés torpedeado en 1917 por el submarino alemán U-34, que se cobró hasta 344 vidas. Y no es el único hundimiento simbólico o destacado, puesto que en aguas de Tarragona también se encuentra el buque italiano Cavour.

Este último se hundió tras colisionar con su propia escolta mientras navegaba completamente a oscuras para intentar esquivar a los mismos torpedos alemanes: un terrible accidente que también acabó en desgracia.

El cementerio es considerado, actualmente, como un patrimonio cultural que debe ser estrictamente protegido, y no es para menos, puesto que hablamos de embarcaciones históricas que han dejado su huella tras su paso por la Gran Guerra.

Aunque no lo parezca, no son simples restos arqueológicos, porque perfilan los márgenes de la neutralidad española y demuestran el verdadero alcance de esta Primera Guerra Mundial que marcó un antes y un después en todo el mundo, iniciando un conflicto que se extendería posteriormente en otro gran despliegue bélico.

Los restos, ahora mismo, actúan como monumentos históricos que mantienen viva esa guerra secreta librada a las puertas de nuestras playas.