Hoces del Duratón en Sepúlveda.

Hoces del Duratón en Sepúlveda.

Ciencia

El pueblo español para recorrer a pie: un Conjunto Histórico en un cañón con la mayor colonia de buitres leonados de Europa

Declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1951, Sepúlveda une románico y puertas medievales con un parque natural que alberga una de las mayores colonias de buitres.

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Las claves

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Sepúlveda, en Segovia, destaca por su casco histórico medieval de piedra, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1951.

El municipio se encuentra junto al Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, famoso por su cañón calizo de más de 100 metros de altura.

Las hoces albergan la mayor colonia de buitres leonados de Europa, con más de 700 parejas censadas, además de otras aves rapaces y flora característica.

La visita a Sepúlveda combina el atractivo de su patrimonio histórico con la espectacularidad natural del cañón y enclaves como la ermita románica de San Frutos.

Sepúlveda es uno de esos pueblos que se entienden mejor caminando. En el nordeste de Segovia, su casco histórico conserva la escala de una villa medieval de piedra, puertas antiguas, iglesias románicas y calles que piden una visita sin prisa.

Este municipio fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1951 y sus monumentos y calles conservan la huella del románico, ligada a su etapa de mayor esplendor entre los siglos XI y XIII.

Ese pasado se nota en el paseo. La localidad no funciona como una sucesión dispersa de monumentos, sino como un conjunto compacto donde plazas, arcos, restos defensivos, casonas y templos ayudan a reconstruir la antigua importancia de la villa.

La fuerza de Sepúlveda, sin embargo, no se explica solo por su patrimonio. Justo al lado se abre el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, uno de los paisajes más reconocibles del interior de Castilla y León.

El parque se extiende por más de 5.000 hectáreas entre Sepúlveda, Sebúlcor y Carrascal del Río, según la información turística del espacio. Allí, el Duratón ha excavado un cañón calizo con paredes de más de 100 metros.

Ese corte en la roca cambia por completo la escala de la escapada. Uno puede llegar atraído por las iglesias y las calles medievales, pero termina mirando hacia los farallones, donde la naturaleza impone una presencia casi vertical.

Turismo de Castilla y León destaca precisamente esas paredes como refugio de aves rapaces como el buitre leonado, el alimoche, el águila real o el halcón peregrino, además de comunidades vegetales ligadas a la roca y al río.

Ahí está el gran gancho natural de Sepúlveda. La web del parque habla de la mayor colonia de buitres leonados de Europa, con más de 700 parejas censadas, una cifra que convierte el cañón en un santuario de esta rapaz.

Otras fuentes oficiales elevan incluso el dato. La Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León señala que en los farallones de las hoces anidan casi 768 parejas de buitres leonados, acompañadas por otras aves rupícolas.

La diferencia entre cifras no cambia el fondo de la historia. El Duratón es uno de los grandes enclaves europeos para observar buitres leonados, no como reclamo aislado, sino como parte esencial del funcionamiento ecológico del cañón.

Por eso la visita tiene dos capas muy claras. Primero aparece la Sepúlveda medieval, con su casco histórico pensado para caminar. Después llega el paisaje del Duratón, donde el vuelo de los buitres transforma la escapada en algo mucho más salvaje.

También hay una conexión cultural dentro del propio parque. La Fundación Patrimonio Natural recuerda la presencia de la ermita románica de San Frutos, cuevas con grabados de la Edad del Bronce y el conjunto arquitectónico de Sepúlveda.

Esa mezcla explica por qué el destino funciona tan bien. No obliga a elegir entre patrimonio y naturaleza: permite recorrer una villa histórica y, en muy poco tiempo, asomarse a un cañón donde la roca y las aves dominan el paisaje.