La corriente atlántica amenaza a Europa.
Francia cambia de estrategia y se apoya en España: la ciencia se prepara para el gran colapso de la corriente atlántica en Europa
Una reciente investigación advierte que la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico se está debilitando de forma rápida y puede haber graves consecuencias.
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Un estudio científico liderado por el doctor Valentin Portmann, investigador del Centro de Investigación de Burdeos Suroeste en Francia, ha revelado que la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC) se está debilitando de forma significativamente más rápida de lo que proyectaban los modelos climáticos convencionales.
La investigación, publicada en la prestigiosa revista Science Advances, determinó que esta corriente marina, que es vital para la regulación térmica global, sufrirá una desaceleración de entre el 42% y el 58% para el año 2100.
Según los expertos, estas cifras son bastante alarmantes porque superan en un 60% las previsiones de la media de los modelos anteriores, situando al sistema planetario peligrosamente cerca de un punto de inflexión irreversible.
Cambios en la corriente atlántica
A pesar de que los efectos de estos cambios van a "chocar" en Europa dentro de muchos años, los científicos a cargo de la investigación están empezando a avisar a los expertos del sector para que preparen un plan de contingencia.
Las consecuencias de un eventual colapso de la AMOC transformarían radicalmente el mapa meteorológico y socioeconómico de Europa, rompiendo la tendencia del calentamiento lineal. Al detenerse el transporte de aguas cálidas desde los trópicos, el continente europeo se enfrentaría a inviernos severamente fríos y extremos.
Y por supuesto, de igual manera, también afrontaría sequías estivales generalizadas que pondrían en jaque la seguridad agrícola de la región. Asimismo, la interrupción de este flujo marino elevaría de forma abrupta el nivel del mar entre 50 y 100 centímetros en las costas del Atlántico Norte, multiplicando las inundaciones destructivas de zonas costeras.
Visto así, realmente, el escenario es preocupante a muchos niveles, porque supone una desestabilización acelerada de nuestro clima que puede modificar de arriba a abajo las condiciones de Europa en los próximos años.
Por ese motivo, la comunidad científica ha comenzado a instar a los gobiernos europeos, con Francia y España dándose de la mano, a diseñar de manera urgente planes de contingencia efectivos y estrategias de adaptación climática para combatir este fenómeno.
Los investigadores y expertos insisten en que las políticas actuales de infraestructuras y gestión de recursos están calculadas únicamente para un aumento progresivo de las temperaturas, ignorando choques térmicos y los cambios drásticos de los patrones de lluvia que provocaría la parálisis de la corriente.