Imagen de archivo de esta playa esculpida por la lava hace millones de años.

Imagen de archivo de esta playa esculpida por la lava hace millones de años. iStock

Ciencia

El pueblo español protegido por la UNESCO por su tesoro volcánico: playas esculpidas por la lava hace millones de años

Los acantilados oscuros, las calas recortadas y las arenas de tonos minerales cuentan una historia geológica que empezó hace 14 millones de años.

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P. G. Santos
Publicada
Las claves

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Níjar y San José, en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, destacan por su singular paisaje volcánico esculpido hace millones de años.

El territorio muestra acantilados oscuros, arrecifes fosilizados y playas formadas por erupciones submarinas entre 13 y 14 millones de años atrás.

La UNESCO declaró la zona Geoparque Mundial en 1997 por su excepcional valor geológico y la conservación de ecosistemas semiáridos únicos en Europa.

El paisaje, sin urbanización intensiva, permite observar claramente estructuras volcánicas, fósiles y capas sedimentarias, siendo un referente científico y cinematográfico.

En el extremo más árido de Europa, donde la tierra parece suspendida entre África y el Mediterráneo, el paisaje de Níjar y San José emerge como una anomalía geológica: un territorio esculpido por el fuego submarino hace millones de años.

En el corazón del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, la costa no se limita a dibujar playas: despliega acantilados oscuros, arrecifes fosilizados y calas intactas que narran un pasado volcánico aún visible en cada estrato rocoso.

Las actuales formas del relieve se originaron hace entre 13 y 14 millones de años, cuando intensas erupciones volcánicas submarinas modelaron un archipiélago primitivo bajo el mar de Alborán, dejando tras de sí domos, diques y flujos de lava hoy petrificados.

Ese legado geológico convierte la zona en un laboratorio natural donde la tectónica entre placas africana y europea queda expuesta con claridad inusual, permitiendo observar estructuras volcánicas, arrecifes fósiles y sistemas sedimentarios prácticamente intactos en el contexto europeo.

Un territorio primigenio

Localidades como Níjar o San José funcionan como puertas de entrada a este paisaje mineral, donde el contraste entre el blanco de las casas y el negro volcánico de los acantilados intensifica la sensación de territorio primigenio.

Entre sus enclaves más icónicos destacan la Playa de Mónsul y la Playa de los Genoveses, donde dunas móviles, formaciones basálticas y rocas erosionadas por el viento configuran un escenario que parece detenido en el tiempo geológico.

La singularidad del conjunto llevó a la UNESCO a reconocer en 1997 este territorio como Geoparque Mundial, subrayando su valor excepcional tanto por su origen volcánico como por la conservación de sus ecosistemas semiáridos únicos en Europa.

Más allá de su estética, el geoparque ofrece un registro continuo de procesos climáticos y ambientales, con formaciones que permiten reconstruir la evolución del Mediterráneo y comprender cómo el paisaje ha respondido a cambios geológicos y atmosféricos durante cientos de miles de años.

En este territorio, la ausencia de urbanización intensiva y la escasez de vegetación actúan como aliados de la ciencia: la roca aflora desnuda, mostrando cicatrices volcánicas, capas sedimentarias y fósiles marinos con una claridad difícil de encontrar en otros lugares del continente.

El resultado es un paraíso que trasciende lo turístico para convertirse en relato geológico vivo, donde cada acantilado oscuro y cada playa intacta explican el origen de un paisaje que sigue transformándose, silenciosamente, bajo la luz implacable del sureste peninsular.

La singularidad geomorfológica del territorio no solo atrae a científicos y turistas internacionales, sino que también ha llamado la atención de prestigiosos directores de cine que han elegido estas playas indómitas como escenario perfecto para rodar sus películas.