Palacio Real de Olite.

Palacio Real de Olite.

Ciencia

El pueblo español perfecto para recorrer a pie: un Conjunto Histórico-Artístico con un palacio del siglo XIII

El Palacio Real de Olite es, sin duda, uno de los monumentos más espectaculares de España y es todo un reclamo turístico para el mundo.

Más información: El pueblo español perfecto para recorrer a pie: una villa medieval rodeada de castillos y maravillas geológicas.

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Las claves

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El Palacio Real de Olite, en Navarra, es uno de los principales reclamos turísticos de España por su arquitectura gótica y su excelente conservación.

El casco antiguo de Olite, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1925, ofrece una experiencia medieval única con sus calles empedradas y casas señoriales.

Destacan la Iglesia de Santa María la Real y la torre de San Pedro, ejemplos de la riqueza arquitectónica que mezcla estilos románico y gótico.

Las festividades y mercados medievales transforman Olite en un escenario vivo de la Edad Media, ofreciendo una inmersión total en su atmósfera histórica.

En Navarra descansa uno de los palacios más espectaculares de España y probablemente de Europa. El Palacio Real de Olite es actualmente uno de los reclamos turísticos más destacados del país gracias a su majestuosidad y maravillosa conservación.

El complejo, que parece sacado de un cuento de Disney, fue la sede de la Corte de los Reyes de Navarra y destaca, de entre otras cosas, por su arquitectura gótica civil, caracterizada por un diseño asimétrico de torres circulares, galerías caladas y jardines suspendidos -una barbaridad-.

Su estructura actual es el resultado de una minuciosa restauración tras el incendio del siglo XIX, logrando recuperar el esplendor que allá en el siglo XV lo convirtió en una de las residencias reales más lujosas de toda Europa.

Declarado oficialmente Conjunto Histórico-Artístico en 1925, el casco antiguo de Olite ofrece una experiencia de inmersión medieval única para quienes lo recorren a pie. Sus calles estrechas y empedradas están flanqueadas por casas señoriales de piedra que conservan escudos de armas originales, muros romanos y restos de antigua muralla.

Olite es una joya perfectamente conservada

Entre las joyas arquitectónicas del lugar, más allá de ese inmenso palacio que es de visita obligatoria en Navarra, sobresalen la Iglesia de Santa María la Real con su imponente portada gótica y la torre de San Pedro, cuyo diseño mezcla estilos románico y gótico sirviendo como vigía del horizonte navarro.

Todo ello, cómo no, está bañado en un ambiente medieval que es prácticamente palpable desde que uno atraviesa los arcos que dan entrada al núcleo histórico de Olite, donde el tiempo parece haberse detenido hace 500 años.

La atmósfera está impregnada por la sobriedad de la piedra y el eco de las leyendas que rodean a las dinastías que pasaron por esas calles empedradas: caminar por la Judería o la rúa de San Francisco es un auténtico regalo que ofrece la posibilidad de descubrir desde dentro los entresijos arquitectónicos del medievo.

Olite fue diseñada para la protección y el ostentoso real y aún con el paso del tiempo ha logrado mantener su armonía estética, que pocas localidades europeas mantienen con tanta precisión y cariño.

Y como no podía ser de otro modo, la inmersión absoluta es durante las festividades locales y los mercados medievales que transforman el pueblo de arriba a abajo en un escenario vivo de la Edad Media. Aunque siempre es recomendable pasar una noche en Olite, en esta época desde luego se disfruta como pocas.