El embalse español de 440 MW que revoluciona la eficiencia hídrica y lidera la modernización energética del Tajo
El embalse español de 440 MW que revoluciona la eficiencia hídrica y la modernización energética del Tajo
Iberdrola pone en marcha una nueva central que contará con una potencia instalada de 440 megavatios, posicionándose como una pieza vital para la modernización del Tajo.
Más información: El embalse español referente en Europa con una gigabatería de más de 1.700 MW que supera a las nucleares.
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha concedido la Declaración de Impacto Ambiental favorable al proyecto Alcántara II, una ambiciosa infraestructura hidroeléctrica de bombeo situada en la provincia de Cáceres.
Esta nueva central, impulsada por Iberdrola, contará con una potencia instalada de 440 megavatios y será una pieza estratégica para la modernización de la cuenca del Tajo.
El proyecto aprovecha infraestructura existente de los embalses de Alcántara y Cedillo para crear un sistema de almacenamiento de energía a gran escala, con una tecnología de bombeo reversible que permite a la planta actuar como una gigabatería de energía limpia.
Lo mejor es que la construcción podrá almacenar el excedente de producción de fuentes renovables como la solar o la eólica, siendo un punto de energía verde muy importante para el país en su totalidad.
Su sistema funciona bombeando agua desde el embalse inferior de Cedillo hacia el superior de Alcántara durante las horas de baja demanda para, posteriormente, turbinarla y generar electricidad cuando el sistema más lo necesita.
La revolución energética del Tajo
Con una abrumadora capacidad de almacenamiento de 16 millones de kilovatios-hora, la planta podrá cubrir el consumo diario de aproximadamente cuatro millones de personas, lo que supone un pilar importantísimo para abastecer a un gran número de población.
Uno de los aspectos más destacados de Alcántara II es su diseño subterráneo, concebido para minimizar el impacto ambiental y visual en una zona de alto valor ecológico. Sus circuitos hidráulicos y la maquinaria se situarán en pozos excavados, evitando así la alteración del paisaje para proteger la biodiversidad del entorno del Tajo.
La apuesta, muy arriesgada en cierto modo teniendo en cuenta la inversión que hay que realizar y el impacto de la infraestructura en el lugar, apunta directamente a la sostenibilidad para obtener el visto bueno administrativo y asegurar, así, una reducción de emisiones estimada en 355.000 toneladas de CO2 al año.
El proyecto cuenta con una subvención de 44,9 millones de euros procedentes de los fondos NextGenerationEU, gestionados a través del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).
La inversión que requiere, como decíamos, no solo refuerza la soberanía energética de nuestro país al reducir la dependencia de combustibles fósiles, sino que también supone un impulso económico significativo para la región de Extremadura.
La construcción de la infraestructura será, no obstante, esencial para garantizar la estabilidad de la red eléctrica nacional, que sigue su camino hacia las renovables con la descarbonización total.