Sara Marín, médica.

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Ciencia

Sara Marín, médica: "Cuando el cansancio aparece con irritabilidad y antojos hay una desregulación hormonal detrás"

La calidad del sueño y los horarios irregulares pueden alterar el ritmo circadiano y afectar al equilibrio hormonal sin que seamos conscientes.

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J. Rodríguez
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Las claves

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El cansancio persistente acompañado de irritabilidad y antojos puede indicar una desregulación hormonal, especialmente del cortisol, según la doctora Sara Marín.

Síntomas como sudoración nocturna, fiebre o pérdida de peso junto al cansancio requieren atención médica urgente, ya que podrían señalar procesos inflamatorios importantes.

Alteraciones digestivas persistentes, como digestiones pesadas o mucosidad en las heces, no deben considerarse normales y pueden ser señales de problemas graves en el organismo.

La especialista recomienda medidas como la respiración consciente antes de comer, aumentar el consumo de fibra y mantener buenos hábitos de sueño para mejorar la salud metabólica y hormonal.

El cansancio persistente no siempre es una simple consecuencia del ritmo de vida. Puede ser, en realidad, una señal silenciosa de que algo más profundo no funciona correctamente en el organismo, especialmente a nivel hormonal.

Así lo explica la doctora Sara Marín en el pódcast Tus amigas las hormonas, donde advierte que síntomas como irritabilidad, antojos o fatiga extrema suelen estar relacionados con una desregulación del cortisol y alteraciones en la microbiota intestinal.

Lejos de normalizar estas señales, la especialista insiste en que el cuerpo "habla" constantemente a través de pequeños avisos. Ignorarlos, sobre todo cuando se prolongan en el tiempo, puede derivar en problemas de mayor gravedad, incluidos trastornos autoinmunes.

El cansancio, por ejemplo, no siempre es inocente. Cuando aparece acompañado de sudoración nocturna, fiebre o pérdida de peso, se convierte en un motivo de consulta urgente, ya que podría indicar procesos inflamatorios importantes en el organismo.

En este contexto, el cortisol juega un papel clave. Cuando el estrés es continuo, esta hormona termina desregulándose, lo que provoca un estado de fatiga extrema. Es, según la experta, una auténtica señal de alarma del cuerpo.

Señales sigilosas

La digestión también ofrece pistas relevantes. Tener digestiones pesadas durante semanas o detectar mucosidad en las heces no debe considerarse normal. De hecho, este último es un mecanismo del organismo frente a infecciones o patologías.

Marín advierte de que muchos pacientes con este síntoma presentan problemas graves, por lo que recomienda prestar atención a cualquier cambio persistente en el sistema digestivo y acudir a un profesional sanitario sin demora.

Otro aspecto importante es la ansiedad física, aquella que no tiene una causa evidente. En estos casos, el cuerpo manifiesta un desequilibrio interno que la persona no siempre sabe identificar, pero que suele estar vinculado a alteraciones hormonales.

Para mejorar la salud metabólica, la especialista propone medidas sencillas pero efectivas. Entre ellas, practicar la respiración consciente durante un minuto antes de comer o respetar el orden de los alimentos para evitar picos de glucosa.

Además, subraya la importancia de la fibra, que actúa como regulador del azúcar en sangre, y de mantener hábitos de sueño adecuados, evitando cenar tarde para no interferir en la producción de melatonina.

El uso indiscriminado de benzodiacepinas también preocupa. Aunque facilitan el sueño a corto plazo, alteran su estructura y pueden provocar problemas a largo plazo, especialmente en personas mayores, aumentando el riesgo de deterioro cognitivo.

Por último, el ciclo menstrual se presenta como un indicador clave del estado interno del cuerpo. Alteraciones en la microbiota pueden afectar al equilibrio de estrógenos, generando reglas dolorosas o ansiedad premenstrual.