Sanae Takaichi, primera ministra japonesa.

Sanae Takaichi, primera ministra japonesa.

Ciencia

Japón desafía las normas: planea construir un anillo de 11.000 kilómetros alrededor de la Luna para generar energía

Japón también estudia usar el anillo lunar para producir hidrógeno limpio como alternativa energética del futuro.

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J. Rodríguez
Publicada
Las claves

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Una empresa japonesa propone construir un anillo de paneles solares de 11.000 km alrededor del ecuador lunar para generar energía.

La energía recogida se convertiría en haces de microondas o láser para ser enviada a la Tierra y transformada en electricidad en estaciones receptoras especializadas.

El proyecto planea usar materiales lunares y robots para fabricar y ensamblar la infraestructura en el espacio.

Entre los retos destacan el elevado coste económico, la precisión requerida para la transmisión energética y el riesgo de escombros espaciales.

Mientras la Tierra busca fórmulas para abandonar los combustibles fósiles, Japón plantea una idea que traslada la generación energética fuera del planeta. Su propuesta apunta directamente a la Luna como nueva central eléctrica global.

La iniciativa parte de una empresa japonesa que propone instalar un gigantesco cinturón de paneles solares alrededor del ecuador lunar. Este sistema permitiría generar energía de forma continua y sin interrupciones climáticas.

La clave del proyecto reside en una ventaja evidente del satélite: la ausencia total de atmósfera. Sin nubes, tormentas ni ciclos de noche como en la Tierra, la radiación solar llega de manera constante.

Bajo el nombre de Luna Ring, el plan contempla desplegar paneles solares a lo largo de 11.000 kilómetros. A plena capacidad, podría producir hasta 13.000 teravatios, una cifra que superaría ampliamente la demanda energética mundial.

El origen de esta ambiciosa idea se remonta al desastre nuclear de Fukushima en 2011. A partir de entonces, Japón intensificó la búsqueda de fuentes energéticas más seguras, limpias y estables para reducir su dependencia.

Materiales lunares

Sin embargo, generar electricidad en la Luna es solo una parte del desafío. El verdadero reto consiste en transportar esa energía hasta la Tierra de forma eficiente y sin pérdidas significativas durante el proceso.

La solución planteada pasa por convertir la energía captada en haces de microondas o láser. Estas señales viajarían desde la superficie lunar hasta estaciones receptoras terrestres especializadas llamadas rectennas.

Una vez recibida, la energía sería transformada nuevamente en electricidad e incorporada a la red. Este sistema eliminaría uno de los grandes problemas de la energía solar: su intermitencia en condiciones terrestres.

La construcción del anillo dependería en gran medida de la fabricación en el espacio. Se utilizarían materiales lunares, como arena procesada, y robots controlados desde la Tierra para realizar el ensamblaje.

A pesar de su potencial, el proyecto afronta obstáculos considerables. El coste económico es el principal freno, ya que expertos lo consideran excesivamente elevado, aunque sus promotores defienden que la tecnología ya existe.

Además del coste, existen riesgos técnicos como el impacto de escombros espaciales o la necesidad de mantener una transmisión energética extremadamente precisa durante largas distancias.

Más allá de la electricidad, el sistema también podría producir hidrógeno como combustible alternativo. Esto reforzaría la transición hacia un modelo energético más sostenible y menos dependiente de recursos contaminantes.