Un embalse.

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Ciencia

El embalse español con 3.200 millones de metros cúbicos de capacidad: es la extensión de agua dulce más grande del país

Playas de interior con bandera azul y pueblos históricos convierten esta comarca extremeña en un destino sorprendente y poco explorado.

Más información: El embalse español con 14.000 millones de metros cúbicos de capacidad: es el más alto de todo el país

J. Rodríguez
Publicada
Las claves

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El embalse de La Serena, en Extremadura, es la mayor reserva de agua dulce de España, con una capacidad de 3.219 hectómetros cúbicos.

Cuenta con unos 530 kilómetros de costa interior, lo que lo convierte en la extensión de agua dulce más grande del país y la tercera mayor de Europa.

El embalse regula el caudal del río Zújar, permite el riego de 14.000 hectáreas, abastece a poblaciones cercanas y produce energía hidroeléctrica.

La zona, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, destaca por su biodiversidad y atractivos turísticos, como playas de interior y patrimonio histórico.

En Extremadura se esconde una de las mayores sorpresas hidrográficas de España. Allí, un gigantesco embalse transforma un paisaje seco en una inmensa lámina de agua dulce con cifras difíciles de imaginar.

El protagonista es el embalse de La Serena, situado sobre el río Zújar, dentro de la cuenca del Guadiana. Con una capacidad de 3.219 hectómetros cúbicos, se ha consolidado como la mayor reserva de agua dulce del país.

Inaugurado en 1990, este coloso hidráulico no solo destaca por su volumen, sino también por su extensión. Sus aproximadamente 530 kilómetros de costa interior lo convierten en el embalse con mayor superficie de agua dulce en España.

A nivel europeo, ocupa el tercer puesto por tamaño, solo superado por el embalse de Alqueva, en Portugal, y el de Kremasta, en Grecia. Una infraestructura clave para la gestión del agua en la península ibérica.

Sus funciones son múltiples y esenciales: regula el caudal del río, permite el riego de unas 14.000 hectáreas, abastece a poblaciones cercanas y contribuye a la producción de energía hidroeléctrica en la región.

Un mar interior

Este enorme embalse se encuentra en la conocida como "Siberia extremeña", una comarca del noreste de Badajoz marcada por su aislamiento histórico y su baja densidad de población, factores que explican su peculiar nombre.

El apodo, popularizado hace más de un siglo, no tiene que ver con temperaturas extremas bajo cero, sino con su lejanía de grandes núcleos urbanos y unas comunicaciones tradicionalmente limitadas, similares a las de la estepa rusa.

Sin embargo, el clima aquí juega en otra liga. Lejos del frío siberiano, la zona experimenta veranos muy calurosos y secos, con temperaturas que pueden superar los 45 grados en los meses estivales.

Antes de la construcción del embalse, el paisaje era mucho más árido. La presencia del agua ha dado lugar a un auténtico "mar interior" rodeado de pastizales y ecosistemas que enriquecen la biodiversidad del entorno.

De hecho, esta riqueza natural ha sido reconocida por la UNESCO, que declaró la zona Reserva de la Biosfera. En ella conviven hasta cinco ecosistemas distintos que convierten el territorio en un enclave de gran valor ambiental.

Además, la comarca ofrece atractivos turísticos poco conocidos, como playas de interior —algunas con bandera azul— y localidades con patrimonio histórico, entre las que destacan Puebla de Alcocer o Herrera del Duque.

Entre sus paisajes más icónicos sobresale el Cerro Masatrigo, una montaña rodeada completamente por agua, así como espacios naturales y vestigios históricos que completan una oferta única en pleno interior peninsular.