Parece la Patagonia, pero es España: la joya del Pirineo a más de 2.200 metros de altitud con un volcán dormido
Parece la Patagonia, pero es España: la joya del Pirineo a más de 2.200 metros de altitud con un volcán dormido
El Pico Anayet guarda asombrosos parecidos con la Patagonia y por ello, de entre otros motivos, es uno de los destinos más visitados y espectaculares.
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El Pico Anayet y sus ibones, en el corazón del Pirineo Aragonés a más de 2.200 metros de altitud, es uno de los puntos de referencia de España gracias a sus increíbles parecidos con la Patagonia.
El paraje, ubicado en Huesca, está compuesto por una combinación de praderas alpinas e inmensos lagos glaciares que contrastan con un relieve abrupto y salvaje, con una estética que remite directamente a los paisajes del sur de Argentina y Chile.
Siendo cada año un punto de atracción para miles de senderistas y fotógrafos que ansían inmortalizar la belleza del paisaje, es un destino ideal para quienes busquen aventura sin necesidad de salir de la península.
El elemento, cómo no, más distintivo es su entorno de origen geológico, marcado por la presencia de un antiguo volcán que estuvo activo hace unos 300 millones de años.
Lo que hoy vemos como el Pico Anayet, es en realidad el resto de una chimenea volcánica que sobrevivió a la erosión tras el colapso del cuerpo volcánico original durante el periodo Pérmico.
Un volcán enterrado en la montaña
Esta naturaleza ígnea confiere a las rocas del macizo unas tonalidades rojizas y oscuras muy poco comunes en el resto de la cordillera pirenaica, dándole así al Pico Anayet un toque singular y único que le diferencia del resto.
La ruta para acceder empieza, generalmente, en la estación de esquí de Formigal, a través de un sendero que asciende por el barranco de Culivillas. Tras ese ligero "esfuerzo", se llega a los Ibones de Anayet, una llanura de turberas y agua donde pastan los animales en libertad.
Desde ese punto, la vista del Midi d'Ossau, otro antiguo volcán que ya está situado en territorio francés, ofrece una panorámica maravillosa que suele ser una de las más perseguidas por los mencionados fotógrafos y profesionales.
Ahora bien, hay que tener en cuenta que a pesar de que la accesibilidad de este ancestral volcán es relativamente sencilla, la excursión requiere precaución hasta para los senderistas más experimentados en este tipo de rutas.
El ascenso final del Anayet, que se encuentra a unos 2.500 metros, es un tanto peligroso por culpa del famoso paso de las cadenas, una travesía expuesta en la roca con la que hay que tener cuidado.
Una vez superamos esa dificultad, sin importar el tiempo que nos lleve para garantizar la seguridad de todos, llegaremos a un destino que destaca por su belleza estética y por su impresionante testimonio histórico en las montañas de España.