Alarcón (Cuenca). Foto: Turismo de Castilla-La Mancha.

Alarcón (Cuenca). Foto: Turismo de Castilla-La Mancha.

Ciencia

El municipio medieval perfecto para recorrer a pie: menos de 200 habitantes y un castillo con 1.300 años

Un paseo entre miradores, iglesias reconvertidas y arte contemporáneo convierte a este pueblo en un destino sorprendente en plena naturaleza.

Más información: El municipio medieval perfecto para recorrer a pie: 4.000 habitantes y un impresionante castillo del siglo XIII

J. Rodríguez
Publicada
Actualizada
Las claves

Las claves

Alarcón, en Cuenca, es un municipio medieval con menos de 200 habitantes, famoso por su castillo de origen árabe de 1.300 años de antigüedad.

El pueblo se sitúa en un meandro del río Júcar y conserva un sistema defensivo de tres puertas históricas y varias torres.

El castillo de Alarcón, rehabilitado como Parador Nacional, junto a la iglesia de Santa María y una iglesia decorada con arte contemporáneo, forman parte de su patrimonio único.

Alarcón combina su legado medieval con arte contemporáneo, ofreciendo rutas a pie entre miradores, iglesias y fortificaciones en un entorno natural excepcional.

A orillas del río Júcar, sobre un peñasco que parece desafiar la lógica, se esconde uno de los secretos mejor guardados de Castilla-La Mancha. Alarcón, en la provincia de Cuenca, combina historia, arquitectura y arte en un entorno que invita a recorrerlo sin prisas y a pie.

Este pequeño municipio, con menos de 200 habitantes, se ha consolidado como uno de los destinos rurales más singulares del interior de España. Su tamaño reducido no impide que atesore un patrimonio excepcional, reconocido como Conjunto Histórico-Artístico desde 1981 y valorado incluso por la UNESCO.

El enclave de Alarcón no es casual. Situado en un meandro del río Júcar, su ubicación ofrecía ventajas defensivas que fueron aprovechadas desde la antigüedad. Aunque hubo asentamientos prehistóricos, fue durante la etapa musulmana cuando comenzó su verdadero desarrollo, con la construcción de una imponente fortaleza.

El acceso al pueblo ya anticipa su carácter medieval. Una estrecha carretera conduce hasta tres puertas históricas que aún hoy marcan la entrada a la villa. La Puerta del Campo, la del Calabozo y la del Bodegón forman parte de un sistema defensivo sorprendentemente bien conservado.

En lo más alto se alza el castillo de Alarcón, una fortaleza de origen árabe que data del siglo VIII y que ha sido reformada a lo largo de los siglos. Su Torre del Homenaje, levantada en época renacentista, domina un paisaje que deja sin aliento.

Legado milenario

Tras siglos de abandono, el castillo fue rehabilitado en el siglo XX y convertido en Parador Nacional en 1964. Hoy es uno de los grandes atractivos del municipio, ofreciendo la posibilidad de alojarse en un edificio con cerca de 1.300 años de historia.

El recorrido por el interior del pueblo continúa con la iglesia de Santa María, un templo del siglo XVI que mezcla el gótico de transición con elementos platerescos. Es el principal lugar de culto activo en una localidad donde muchos edificios religiosos han cambiado de uso.

Entre ellos destaca la iglesia de San Juan Bautista, cuyo interior alberga una sorprendente colección de arte contemporáneo. Las pinturas del artista Jesús Mateo, que cubren sus muros, captaron la atención internacional y recibieron el patrocinio de la UNESCO en 1997.

El paseo se completa con miradores como el de San Juan, desde donde se contemplan vistas únicas del entorno natural y restos defensivos como la Torre de Cañavate. Todo ello en una ruta circular que permite descubrir el pueblo en una sola jornada.

Alarcón demuestra que no hace falta un gran tamaño para dejar huella. Su equilibrio entre pasado medieval y expresión artística contemporánea lo convierte en un destino tan inesperado como inolvidable.