Fotografía de una cueva al sur de las montañas del Atlas.

Fotografía de una cueva al sur de las montañas del Atlas. Ben Lovett.

Ciencia

Marruecos cambia la historia: descubre una cueva en el Sáhara que revela un pasado verde clave para su futuro

Estalagmitas del sur marroquí registran lluvias sostenidas entre 8.700 y 4.300 años: evidencia sólida de un Sáhara noroccidental más habitable.

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Las claves

Un estudio en cuevas del sur de Marruecos revela que la región fue mucho más húmeda entre hace 8.700 y 4.300 años.

Las estalagmitas halladas muestran que el área recibió lluvias muy superiores a las actuales durante milenios.

El origen de la humedad se atribuye tanto al monzón africano como a plumas tropicales que transportaban vapor de agua desde latitudes tropicales.

Este clima más húmedo favoreció la habitabilidad y la expansión de antiguas comunidades humanas y animales en la zona.

Un estudio basado en estalagmitas del sur marroquí reconstruye un largo periodo de lluvias entre hace 8.700 y 4.300 años y apunta a que esa humedad ayudó a hacer más habitable una franja hoy dominada por la aridez extrema del Sáhara.

Este desierto no siempre fue ese paisaje de arena, sequedad y temperaturas brutales que hoy define al mayor desierto cálido del planeta. Un nuevo trabajo geológico en cuevas del sur de Marruecos ha reforzado con datos muy precisos la idea de un norte de África mucho más húmedo durante buena parte del Holoceno.

La investigación se ha publicado en Earth and Planetary Science Letters y se centra en varias estalagmitas formadas al sur del Atlas. Esas estructuras solo crecen cuando el agua de lluvia se filtra con cierta continuidad a través de la roca y llega al interior de la cueva.

Dicho de otro modo, las estalagmitas funcionan como archivos climáticos naturales. Cada capa mineral conserva información química sobre el agua que la formó, lo que permite reconstruir cuándo hubo fases húmedas, cuánto duraron y qué tipo de circulación atmosférica pudo alimentarlas.

Los autores dataron esas formaciones con series de uranio-torio y obtuvieron una cronología clara: las muestras siguieron creciendo entre hace unos 8.700 y 4.300 años. Esa continuidad es una señal potente de que la región recibió precipitaciones muy superiores a las actuales durante milenios.

Una África más húmeda y verde

El hallazgo encaja con el llamado Período Húmedo Africano, una etapa bien conocida en la que amplias zonas del Sáhara tuvieron más vegetación, lagos y condiciones favorables para la vida humana y animal. Pero este estudio añade una pieza regional que faltaba en el noroeste sahariano.

La parte más interesante del trabajo está en el origen de esa humedad. Según los investigadores, no todo puede explicarse solo por un monzón africano más intenso. Los datos apoyan también un papel relevante de las llamadas plumas tropicales, corredores atmosféricos capaces de transportar vapor de agua desde latitudes tropicales hacia el desierto.

Esa conclusión ayuda a resolver una vieja tensión entre modelos climáticos y registros paleoclimáticos. En zonas como el sur de Marruecos, el monzón por sí solo no siempre bastaba para explicar tanta lluvia, mientras que estas intrusiones de humedad ofrecen un mecanismo adicional mucho más convincente.

El estudio también conecta el clima con la vida humana. La Universidad de Oxford destacó que ese aumento de precipitaciones al sur del Atlas habría mejorado la habitabilidad y la recarga de ríos que fluían hacia el Sáhara, favoreciendo la movilidad y la expansión de comunidades pastoriles antiguas.

Eso no significa que todo el Sáhara se convirtiera en un jardín uniforme ni que cada rincón del desierto viviera exactamente la misma transformación. Lo que demuestra el paper es una fase prolongada de mayor humedad en esta región marroquí concreta, suficiente para alterar profundamente su paisaje y sus posibilidades de ocupación.